A él no le gustas, tonta…

 

Este fin de semana vi una oda a los corazones con esperanza “A él no le gustas, tanto” (tonta)…, porque te apuesto a que sabes de cuál película hablo y en algún momento dijiste “Soy Gigi, sin duda, soy Gigi”, pero ¿de verdad lo eres?

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Porque te recuerdo que al final ella termina enamorada y feliz, pero muy probablemente tú ahorita te encuentras sola, SO-LA, S-O-L-A. Y mientras lees esta siguiente línea, en tu mente ya me mentaste la madre tres veces, pero es la verdad.

Y es que, en los tiempos de Grindr solo hay una cosa segura, el sexo está a un solo clic, pero el amor cada día se ve más lejano. Y no me digas que tú no usas Grindr, porque le tienes más fe a Tinder, porque te voy a tener que decir que además de tonta, más tonta. Es lo mismo, mi ciela, everybody wants to fuck, partiendo de que de la atracción física nace el amor…

En este momento ¿sigues diciendo que eres Gigi? Ok, entonces vas de gane. ¿Pero qué vas a hacer si no? Simple, no lo busques. ¿Y si solito llega? ¿Y si ya lo tienes y no lo valoras? O tal vez más simple ¿y si este no es el momento? Que difícil ¿no?

Muchas veces necesitamos estar solos para volver a aprender a valorar, cuidar y amar a la única persona que verdaderamente nos va a acompañar toooda la vida, nosotros mismos. Y es que, por muy bonito que parezca poder encontrar a un príncipe azul, la verdad es que no es tan fácil. Hacen falta tropiezos, caídas, aprendizaje y mucho dolor en el camino para poder llegar a reconocer a quien verdaderamente vale la pena.

El fin de semana un amigo me dijo “es que uno ya no está para andar dándole su tiempo a cualquier pendejo” y tiene razón. Uno ya pasó por el primer amor, por el primer corazón roto, por la primera relación de años, por el primer adiós, y está bien querer cuidar tus sentimientos. Cuando estaba en mis early 20s decía “¿Cómo es que hay personas con el corazón tan frío como para solo buscar sexo?”. Ahora me pregunto “¿Cómo es que esta toda-mensa ya se fue a enamorar de mí si solo cogimos?”. Y las preguntas cambian día con día, afinando un objetivo, puliendo un deseo, centrando una meta.

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Y justo cuando crees que estás muy bien solo, disfrutando de tu tiempo, viviendo tu momento, te llega alguien a cambiar todo el panorama, pero oh sorpresa, está lejos. Luego, decides decir adiós, vuelves a estar en el proceso de duelo, superación y aceptación y ¡BUM! Una sonrisa te roba el aliento, pero oh sorpresa, no se pone las pilas.

Y apenas estas saliendo de la revolcada emocional cuando de repente te hartas, abres Grindr y ves a aquel chico que te gustó el martes en la fila de salchichonería en el supermercado (irónicamente)  y le hablas. Te llenas de nervios y le dices “¡Eres tú, el del super!” y él, te reconoce y te dice “Hola, justo veía tu foto y entró tu mensaje”. ¿Qué coincidencia, no? Resulta que son vecinos, vas a su departamento, platican hasta el amanecer, hacen lo suyo (2 veces), y luego de nuevo estás en tu departamento, sin un whatsapp en todo el día. Me quiero dar un tiro.

Entonces es cuando te pones a ver “A él no le gustas tanto”, para recordar todas esas lecciones amables y sutiles de la película. Tomas nota, ríes, lloras, te desesperas y finalmente dices, “si me escribe, le contestaré”. Y te escribe. Y le contestas. Y se vuelven a ver…

¿Pero qué mierda de jugada del destino es esta? ¿No acaso estaba muy bien solo? ¿Por qué tenía que aparecer con su sonrisa coqueta a diluir la coraza de piedra? And, here we go again… Esperando un mensaje, dibujando corazones en cualquier superficie, stalkeando con máxima atención a que no se te escape ningún like.

No te queda más que esperar y ver en cuál de todos los personajes te convertirás, porque quieras o no, nadie escapamos a jugar un rol en el eterno juego en el que… “A él no le gustas tanto”, tonta.

Y sí, soy Gigi, porque sé que en algún momento voy a ser la excepción a la regla.

 

Alex Fuentes

Cachorro minitoy de humano. Disque Administrador Turístico, amante del Marketing y los animales. Me cuesta trabajo socializar, pero cuando abro la boca ya no me callas. Adicto a las selfies y a la leche con chocolate. Fiestero en recuperación.

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