El amor y la difícil tarea de ser amado

Detengamonos un momento a responder esta pregunta ¿Por qué es difícil “El Amor”? Aquí unas Reflexiones sobre el vacío afectivo- romántico de los gais en la Ciudad de México, que responden este cuestionamiento…

La queja es unánime: ¿Por qué es tan difícil encontrar el “amor” en el ambiente gay? La respuesta parece compleja. Sin embargo, mi explicación es simple: ¡Por mamones! Sí. Usted está solo por payaso, mamón y, a veces, ridículo. Suelo no romper las reglas de lo políticamente correcto. No obstante, en este párrafo me daré tal licencia. A veces, al parecer, funciona decir las cosas de manera clara y directa, sin tanto eufemismo que sólo sirve para hacer ininteligible el mensaje.

La mayoría de los hombres homosexuales, aclaro la mayoría, basan su criterio para seleccionar pareja en tres aspectos: 1) belleza física, 2) clase social o poder adquisitivo y 3) carácter masculino del otro. Así, cualquiera que se encuentre fuera de esta triada o, por lo menos, no cumpla con dos aspectos, está destinado al fracaso afectivo- romántico con otro hombres gay de la Ciudad de México. Puntualizo, la referencia es a la CDMX porque es el contexto en que el que he observado lo que critico. Es posible que esta revisión pueda abarcar otros espacios, pero tal afirmación no me corresponde. También, es importante aclarar que existen excepciones, por tanto, esto no es una generalización.

 

Abstenerse los feos…

No importa que sea en un antro, bar, aplicación de ligue o grupo de Facebook, los hombres homosexuales desprecian a cualquier persona que no encaje con el canon de belleza masculina que han absorbido de revistas, programas de TV, películas o pornografía gay. Hay una relación directamente promocional entre la belleza del individuo y su éxito en encontrar pareja. De tal manera que si hay ausencia de buenos bíceps, tríceps, “paquete”, trasero y un rostro “bonito”, en su lógica, el sujeto que los aborda pierde cualquier posibilidad de considerarse una persona interesante y susceptible de amar.

 

Sí, es cierto, los hombres homosexuales, como todos los demás, tienen el derecho y la libertad de decidir con quien iniciar una relación afectiva o sexual. Entiendo que si no hay una atracción física genuina hay pocas probabilidades de éxito. Sin embargo, me preocupan dos cosas: 1) ¿cómo está mediada nuestra idea de “belleza física”? y 2) ¿en qué medida esa idea de “belleza” puede llegar a ser tóxica al grado de perderse la oportunidad de conocer a una persona por una valoración social de su aspecto físico?

 

Sí, también es cierto que una persona, por ejemplo, con sobrepeso puede no ser, a primera vista, un referente de belleza o salud. Sin embargo, no podemos negar que, en esta era del ready to wear, ready to eat, etc., las personas entramos en una dinámica estilo “ready to use”. Es decir, esperamos que el gran amor de nuestras vidas llegue en perfectas condicionas, con un empaque impecable y listos para “amarlo”. Claro, si al cabo de unos años nos parece poco atractivo, siempre está la posibilidad de desecharlo.

Así, buscamos la economía del menor esfuerzo, escapar de la responsabilidad de acompañar al otro, en tanto pareja, en el camino de lograr la mejor versión de sí mismo. En nuestro ejemplo anterior, sería la reducción del sobrepeso y la adquisición de un estilo de vida saludable. Pero no, no estamos para eso. Aún cuando cabe la posibilidad que, detrás de ese sobrepeso, haya un hombre físicamente atractivo y que dicho acompañamiento suponga establecer lazos fuertes de amor y empatía.

 

No hablemos de razas porque la discusión acaba en racismo. Sí, existe un alto grado de fetichismo o domesticación por lo blanco, europeo y no-indígena. Al parecer, los hombres homosexuales negros o indígenas no son atractivos ni sujetos de amor para estos gais perfectos, merecedores de cuerpos y razas específicas. Claro, nunca aceptaran el racismo que emanan en sus comentarios inverosímiles, tales como: “No soy racista, pero no me gustan los negros”. ¿Es en serio? No, claro, no es racista, sólo excluye a una persona, que no conoces, de la cual no sabes sus potencialidades ni historia, por el único y simple hecho de ser negro.

Estos gais citadinos de la CDMX tampoco podrían enamorarse de un hombre homosexual con “cara de artesanía oaxaqueña”. ¡Claro, quién podría hacerlo, cuando siempre está la posibilidad de ligarse a un estadounidense, inglés o canadiense que venga a la ciudad! Eso sí, se llenan la boca de estar orgullosos de la riqueza cultural que existe en México, de “nuestras costumbres y tradiciones”, “nuestros pueblos indígenas”, pero ni pensar en relacionarse con alguno de esos “provincianos”. Menos si vienen del sureste del país. Todavía los del norte tienen mayores probabilidades. Claro, ellos no están prietitos ni tienen “tez humilde”. ¿En serio no se dan cuenta de lo ridículo que se escuchan con tales expresiones?

 

Así, considerando que la media poblacional de esta ciudad no es ni blanca, ni “bella” en los términos estereotípicos que nos han vendido, aún cuando la publicidad, en todas sus vertientes, intente “blanquear y embellecer” a los mexicanos, queda un reducido segmento poblacional que cumple con tan altos estándares. Por otra parte, aplicando la ley de Oferta y Demanda, al ser éstos un “bien” escaso, porque así se valoran los cuerpos y las vidas bajo esta óptica, los gais exigentes de esta ciudad tendrá que demostrar que tiene el recurso para “hacerse” de tales ejemplares, entrando así en una competencia por el amor. Mala noticia: Siempre habrá alguien más bello que tú. Es un hecho que habrán personas con mayores recursos estéticos, económicos o de cualquier otra naturaleza que logren seducir a los más bellos. Por tanto, existe la posibilidad de fracasar en la búsqueda de ese “hombre ideal” que la dictadura de la imagen ha impuesto en la población homosexual. De hecho, ahora mismo, si el lector de este texto pertenece a ese gremio de hombres gais que miden el valor de una persona, principalmente, por su belleza física, y está soltero, lamento informarle que, para los hombres “bellos” que procura, usted es, física y estéticamente, insuficiente.

¿Aún se pregunta por qué es tan difícil encontrar el amor en el ambiente gay? En la próxima entrega hablaremos de un aspecto que, posiblemente, le impide seducir a los más bellos: El dinero y su posición en la escala social.

 

Por Carlos Díaz

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Carlos Díaz

Titulado de la carrera de Ciencias de la Comunicación Carlos Díaz es un apasionado de la pluma con un estilo literario fresco y muy actual

One thought on “El amor y la difícil tarea de ser amado

  1. Estoy de acuerdo con todo lo que has dicho pero ya en la realidad es rete difícil llevarlo a la práctica vivimos en un mundo consumista y todos somos un producto de consumo.

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