Amor y otras ilusiones en las aplicaciones “gay”

Hablando de “amor y otras ilusiones”, a menudo escucho que una mayoría de hombres homosexuales mencionan, algunos a modo de queja, desesperanza e incluso enojo, aunque nunca falta el sarcástico o burlón, lo complicado que puede llegar a ser concretar una relación erótica afectiva estable con otro hombre homosexual.

El grado de dificultad aumenta considerando que, con todos los avances que nuestro país ha logrado, México sigue siendo homofóbico. Las diversas expresiones de dicho lastre social, podemos observarlas en las noticias, en las voces de nuestros conocidos que han experimentado discriminación o cierto tipo de violencia y en nuestra experiencia personal. ¿A cuántos nos han gritado “puto”, “joto” o “maricón”? ¿A ti no? ¡Qué suerte!

La homofobia social complica o impide a algunos hombres homosexuales, visualizarse en una relación de pareja, con otro hombre, que sea respetada y aceptada por los demás, empezando por la familia. No obstante, aunado a esto o, incluso, considerando superado este obstáculo a nivel personal, hay otras barreras culturales y de logística a vencer.

¿Dónde se puede conocer al amor de tu vida? ¿O por lo menos a alguien interesado en algo más que un acostón? ¿O el acostón es el primer paso para conocer a alguien? Me abrumaba pensar que antes de conocer al Mr. Right, tenía que acostarme con una serie de sapos.

Confieso que movido por las sugerencias de mis amigos decidí explorar las aplicaciones de citas o “ligues” para hombres homosexuales. Uno de ellos se encargó de pasarme una lista completa, con pros y contras, de cada una de las “apps” que él había probado, así que sus sugerencias tenían una base empírica. ¡Ya sé que eso no es nada novedoso en la vida de un hombre gay promedio en estos días! Sin embargo, me había mantenido al margen de usar dichas “herramientas de homosocialización” porque consideraba que éstas eran “un mercado de carne”. Especialmente Grindr.

En mi opinión, la fragmentación del cuerpo humano, en este caso del hombre, es el epítome de estas aplicaciones, en donde el éxito reside más en las formas de la carne que en los sujetos mismos. En alguna ocasión anterior había explorado Grindr y Hornet; confieso que en lugar de experimentar una satisfacción me quedó una desesperanza. Hombres pretensiosos, creyéndose la última Coca-Cola del desierto, perfiles cargados de filtros de selección que al parecer no entienden que esos cuerpos no son bienes o servicios para nuestro antojo o deseo inmediato, sino que los que ahí se congregan son personas, sujetos capaces de desear, sí; pero también que pueden experimentar frustración al enfrentarse al rechazo de esos Adonis soberbios e inhumanos.

Otro amigo no evitó reírse cuando expuse, en esa conversación, mis argumentos con los cuales me-auto prohibía usar tales aplicaciones.

¿Qué esperabas? Ahí no vas a encontrar el amor, ahí lo que se busca es coger. — Exclamó con una risa burlona —

No podía tener mayor razón. Al desplazar la pantalla con mi dedo índice encontré, en su mayoría, descripciones tales como: “Discreto con lugar”, “Pasivo para activo”, “Activo caliente”, “Pasivo con lugar”, “No calienta huevos”, “Si estoy conectado es porque ando caliente”, “Dos buscando un tercero”, entre otras perlas. Ni hablar de los torsos desnudos, los penes y anos al descubierto. Toda una fauna carnívora habida de sexo express “sin compromisos”.

Y… los que no exhiben sus carnes en este catálogo sexual, deciden quedarse en el cómodo lugar de objetos deseados por muchos y, eventualmente, obtenidos por pocos. ¡Claro! Es más cómodo, ególatra y narcisista que permitirse descubrir la posibilidad de conocer, detrás de ese “obvio”, “prieto”, “pobre” o “gordo”, a una persona maravillosa. ¡Ay no, mejor sólo que con un feo! Gritan muchos de ellos.

Entiendo que cada uno decide lo mejor para su vida y si eso implica elegir un cuerpo con el cual fornicar dentro de cientos de perfiles en un mercado de carne como Grindr, Manhunt o Hornet ¡Qué puede hacer un homonormado católico como yo! Nada. Lo mejor fue desinstalar la aplicación y tratar de vivir en paz.

Sin embargo, tal como lo dijo un famoso pop star canadiense: “Never say Never”. Y ahí estaba yo, después de algunos años, ya con unas experiencias a cuestas y menos ingenuo e idealista, considerando instalar una nueva aplicación. Mi amigo, quien ha encontrado, más de una vez, el amor en esas aplicaciones. ¡Si, aunque usted no lo crea! Me aconsejo que, entre todas las que había probado, GuySpy era la app ideal para mí.

La verdad es que, aunque iba predeterminado a lo que podría suceder explorando dicha app, ¡Porque ninguna se salva de los torsos desnudos, penes y anos! Al final, como siempre digo: “De todos los males, el menos peor”. Y si, la app me encantó porque su sistema de filtros es muy preciso ¡Y no, nadie me está pagando por hablar bien de dicha aplicación!

Esa misma noche, tras conversar con mis amigos vía telefónica, decidí que probaría GuySpy… lo hice y conocí a alguien. ¿Podría ser el amor de mi vida? En la próxima entrega les cuento.

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Diario de un Homonormado

La vida puede tener muchos matices y más cuando tratas de seguir lineas trazadas por el "comportamiento social" como "normales" y en este diario les presentamos el punto de vista de un ser Homonormado ¡conocelo!

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