Comercialización del amor y el sexo

En el mercado de los smartphones las empresas dedicadas a las citas o contactos han evolucionado con una sofisticación que se refleja en la segmentación cuidadosa de sus públicos metas. No es que estas “apps” sean iniciadoras de lo que llamo la comercialización del amor y el sexo. Antes de su llegada, los portales online en internet, como el mítico latinchat.com, ya habían comenzado con el negocio.
latinchat

Considerando esta segmentación, aquí nos detendremos a hablar sólo de las aplicaciones de ligue gay, ¡Por obvias razones! Aunque, en mi opinión, es el mismo mecanismo, e incluso a veces mismo formato, para homo y heterosexuales. Al final, ambos son vistos como clientes potenciales. Es cierto que existen “apps” específica para cada público, aunque también los hay, como Tinder, que es susceptible de ser usado por cualquiera.

Sin embargo, para Javier Rocamora (2015)[1], el boom de las aplicaciones para ligar en el mercado gay se debe, entre otras cosas, a que éstos son early adopters en materia de tecnología. Además, los números no mienten. Según Rocamora (2015), la más exitosa es Grindr:

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Surgida en 2009 con la llegada del iPhone, esta compañía con base en Los Angeles presume de ser la aplicación de ligue gay más utilizada del mundo, con más de dos millones de usuarios activos cada día en 197 países y superando los 8 millones de usuarios registrados[2]. Pero hay muchas otras aplicaciones para ligar: T101 tiene la suya propia, Recon, más orientada al público fetish, y la app de PlanetRomeo (1,8 millones de usuarios según su web) es una de las más utilizadas en los países centroeuropeos, especialmente Alemania y Holanda. Otra aplicación para ligar que triunfa es Scruff, que supera los 7 millones de usuarios registrados y tiene su sede en Nueva York.

¿A qué se debe el éxito rotundo de estas aplicaciones? En mi opinión, la proliferación de las aplicaciones de ligue gay como opción para la socialización entre hombres homosexuales, bisexuales, de closet o de hombres que tienen sexo con hombres, se debe a múltiples factores. El primero, de tipo cultural. Es decir, sí, en México aún tenemos que lidiar con la homofobia y la intolerancia a las expresiones eróticas – afectivas no heterosexuales. Así que, es más cómodo y “seguro”, deslizar el dedo para ver a otros “como tú”, que salir a la calle arriesgando la seguridad, cuando no la vida. Por otra parte, en México, como en otros países, el número de hombres que viven con reservas o en el clóset su homosexualidad es mayor, condición que se asume por miedo a la discriminación o a ser violentados, o por cuestiones familiares, laborales y personales.

Además, existen otras ventajas de índole tecnológicas a considerar, por ejemplo, la geolocalización. Es decir, la posibilidad de encontrar a otros hombres gay en un radio de determinados metros o kilo delmetros cerca de ti. Eso reduce tiempo y recursos, que en la vida cotidiana son escasos.

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También, las aplicaciones otorgan al individuo el poder de selección dentro de un catálogo de cuerpos. La categorización de los individuos (activo, pasivo, discreto, obvio, etc.) permite generar una idea o concepto del otro, que puede ser o no cierta. Me parece interesante como la dinámica al interior de estas “apps” ha forjado una cosificación del cuerpo del hombre. Así, se el valor central, por el cual uno puede ser deseado, es directamente proporcional a la belleza del cuerpo. ¿Sentimientos? Come on, guys! Para ser honestos, no es que no importen, pero no es el criterio principal de selección. La posibilidad de elegir un individuo “al gusto”, que cumpla con nuestras exigencias de forma, más que de fondo, es en mi opinión un discurso que hace exitoso el mercado de las aplicaciones de ligue gay.

Sí, ya no tienes que invertir tanto tiempo en conocer a alguien que satisfaga tus necesidades, sean cual sean éstas. Con sólo desplazar el dedo dentro de un catálogo de hombres, puedes determinar con un like quién es el “afortunado” que ha llamado tu atención. Porque ese es el relato que también venden: Tú no estás buscando nada, porque nada se te ha perdido. Tú lo que haces es observar, calificar y comunicar si alguien de los que están ahí cumple con tus expectativas o no. Por ello, las múltiples quejas en los perfiles que revisé. La mayoría siente que son evaluados, ¡Y claro que es indignante! Porque te comparan con un producto que se puede obtener al gusto. Sin embargo, ese sentido egocentrista, hedonista y narcisista, que la posibilidad de selección nos otorga, es unas de las anclas para éxito de las app. ¿Quién no se siente especial teniendo la posibilidad de elegir al chico que te llevarías a cenar o a tu cama?

No importa que sólo quieras sexo casual. ¡Las aplicaciones también están diseñadas para eso! Ya no tienes que “cazar” a nadie, porque incluso en algunas aplicaciones puedes determinar si estas interesado en: citas, amistad, sexo uno a uno, orgías, sexo sin compromisos, etc., con lo cual la tarea se hace más fácil. Sólo tienes que buscar, en el catálogo de carnes, quien tiene tú mismo interés e iniciar la negociación o logística del encuentro sexual. ¡No hay que perder tiempo en protocolos de socialización, porque ambos saben qué quieren! A eso le llamo la comercialización del sexo. Sí, lo es porque, o bien pagas una membresía o las marcas pagan para que publicidad aparezca en el entorno gráfico de las aplicaciones. Con ello, Grindr, Hornet, Manhunt, GuySpy, entre otras, ganan mientras tú tienes sexo. Me parece que es una estrategia “ganar ganar”, ellos monetariamente, tú sexualmente. ¡Amo el capitalismo!

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Sin embargo, el amor siempre será un excelente discurso de venta. Sí, es cierto, hay casos de éxitos. Es decir, existen quienes han encontrado al amor de sus vidas navegando en estas aplicaciones de uso práctico para el sexo casual y sin compromisos. De hecho, Rocamora (2015) señala que:

A día de hoy diferentes estudios publicados, tanto en Europa cono en Estados Unidos, afirman que el 75% de los gays conoce a su pareja a través de Internet, un porcentaje que ya era alto antes de la llegada de los smartphones y que desde entonces no ha parado de crecer. Aunque no hay datos desagregados que permitan definir cuánto de ese porcentaje se debe a las aplicaciones para ligar, es de suponer que es bastante alto.

Es decir, con que exista un solo caso de éxito, aunque en realidad hay más de uno, esa posibilidad es un gancho de venta para el mercado de las aplicaciones gay. Así, si el comercio del sexo no funciona con un segmento de su público objetivo, el amor siempre será un golpe seguro de éxito. ¿Por qué? Aceptémoslo, aunque en ocasiones nos hacemos “de hierro”, estamos, aún gran parte de la generación Millenials y las anteriores, domesticados a pensarnos en pareja. Nos seduce la idea de compartir la vida con alguien, de amar y ser amado por ese alguien.

Por eso todas las app te animan: ¡Somos la red social gay más grande del mundo!, ¡Millones de chicos cerca de ti! ¡La comunidad online más grande de hombres gays! ¿Existe la posibilidad de que entre esos cientos de hombres gay se encuentre el de tus sueños, tu otra mitad? ¡Sí! —Te gritan— ¡Claro! ¡Tenemos casos de éxito! Y esa posibilidad, esa pequeña esperanza de encontrar el amor o lo más parecido a éste, es lo que lleva al éxito a dichas aplicaciones. Aun cuando sabemos que, para una gran mayoría de usuarios, el interés principal está en: o llevarse a la cama, cual trofeo, a muchos o alimentar su ego y vanidad al obtener suficientes “likes” para demostrarse a sí mismo que es un objeto de deseo.

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Finalmente, en mi opinión, las aplicaciones de ligue gay son herramientas propias, y necesarias, en el contexto actual, dadas las características de éste. Sin embargo, no considero que dicha tecnología pueda suplir la riqueza que la comunicación cara a cara provee. Sí, es una visión romántica, y pendeja para algunos, pensar que mientras cruzas la calle, deambulas por un museo o sentado en la barra de un bar, puedas conocer a alguien que desate en ti emociones. No obstante, también tenemos casos de éxito bajo dicha modalidad. Aunque a decir verdad, considero que el relato del amor es sólo un gancho base para asegurar el éxito de las aplicaciones, porque es un buen tema para lucrar, para mantener cautivos a hombres ávidos se amar y sentirse amados. En la práctica, a estas empresas no les importa, y de hecho “no les resulta”, que sus usuarios encuentren el amor, lo que les importa es que tenga sexo mediado por sus aplicaciones, porque así garantizan sus ganancias.

[1] Fuente: http://marketing4ecommerce.net/el-boom-de-las-aplicaciones-para-ligar-en-el-mercado-gay/

[2] Las negritas no aparecen en el texto original.

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Carlos Díaz

Titulado de la carrera de Ciencias de la Comunicación Carlos Díaz es un apasionado de la pluma con un estilo literario fresco y muy actual

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