Creando mi perfil en GuySpy… ¿Y tú como te describes?

¿Cómo te describes a ti mismo para gustarles a los demás? ¿Es como venderte? Tipo: “Tengo la mejor carne que puedas probar”, “Soy tan interesante que no podrás resistirte a mí”, “Producto de calidad”, “Sólo para paladares exigentes”. Para ser honestos, me costó un poco de trabajo describirme cuando estaba creando mi perfil en GuySpy, no porque careciera de virtudes o características que resultaran interesantes, ¡Porque las tengo! El asunto se complica al preguntarse si éstos son interesantes para alguien en una aplicación de ligue gay.

Creando mi perfil en GuySpy www.serviciodeagencia.com

Al revisar otros perfiles, para inspirarme o por lo menos conocer cómo otros se describen a sí mismos y evitar cometer sus errores, me di cuenta que las cosas no serían fáciles. Hablemos, primero de lo físico. ¿Hace falta? Las fotos lo dicen todo. Aunque a decir verdad, eso fue otro estrés. La mayoría, exhibe sus viajes (aunque hayan ocurrido hace años), pienso que quieren vender una imagen de “ciudadanos del mundo”. Además, de sus cuerpos fornidos o sus selfies (previo filtros) que los hace lucir divinos. ¡Toda una maquinaria de seducción! Y de falsedad…

Leí perfiles insoportables. Se describían como “sarcásticos”, “enojones”, “poco tolerantes”, “berrinchudos”, “burlones” y “misteriosos” (¿Es neta?). ¿En verdad piensan que con esos adjetivos van a resultar interesantes? Of course no, honey! También estaban aquellos perfiles con traumas personales, como el tipo que se describía “introvertido, con problemas para abrirse a nuevas amistades o relaciones”, porque “no confía mucho en las personas”. ¿Y si en lugar de crear un perfil en una app de ligue, mejor resuelve sus problemas de socialización? Digo, es como ir a la guerra sin previo entrenamiento.

Asimismo leí los perfiles con síndrome de comediante. Si, esos que creen que se describen de manera “graciosa”, pero sinceramente rayan en lo ridículo. ¡Por supuesto, no faltaron los perfiles “Nada les embona”! No esto, no aquello, no el otro. Eran los que más me desesperaban. ¿Y si tienen un prototipo de hombre, porque no van a alguna agencia de modelos o contratan a una especializada en encontrar parejas para personas que no tienen el tiempo de socializar o son incapaces de hacerlo por su cuenta? ¡Somos personas, no productos!

Claro que también hubo perfiles interesantes, los menos pero los hay. Estos chicos iniciaban por su profesión, intereses generales y dejaban en claro el tipo de personas que quería conocer, de manera educada; no como aquellos que rayan en lo clasistas, racistas e intolerantes. Si, esos que escriben: “abstenerse los feos, jotas, obvios o afeminados”. Además, delimitaban lo que no era de su interés.

¿Qué decir de mis intereses? ¿Qué no quiero sexo express? ¡Me van a tachar de mojigato!, ¿Qué busco el amor? ¡De ridículo no me van a bajar!, ¿Si digo que quiero conocer a un chico que haga algo de su vida: estudie o trabaje, sea económicamente independiente y no viva con sus papás si rebasa los 28 años? ¿Sonará a requisitos para una vacante laboral? ¡O peor aún, que soy un interesado!

¿Si escribo que me gustan los hombres mayores que yo, me llamarán chichifo?, ¿Pensarán que soy un “mocho”, si digo que soy católico y quisiera encontrar un novio que le guste ir a misa? ¡Seguro se burlarán! ¿Entonces, que digo? Al final opté por mencionar mis hobbies y terminé con una frase: “Sin expectativas, pero seguro de lo que no quiero”. ¿Suena patético? No importa, aplicaría lo que tanto pregono, me daría la oportunidad de conocer a quien quisiera conocerme y, seguramente, tras una primera conversación cara a cara, tendría elementos para definir si deseaba continuar conociéndole o no.

Tras completar mi perfil, me di a la tarea de iniciar la búsqueda del que sería My Mr. Right. Otro consejo de mis amigos, quienes fueron muy claros:

  • Amigo A: Y por favor, ¡No esperes cual damisela en un castillo a que un príncipe venga por ti!
  • Amigo B: ¡Sí! Porque eres muy señorita. ¡Toma la iniciativa!
  • Yo: ¿Pero no me veré muy urgido? ¡O peor aún, ofrecido! ¿Qué van a decir de mí?
  • Amigo B: Come on dear! ¡No digas mamadas!
  • Amigo A: Ay amigo… de verdad que estás loco, ¡Cómo crees! Si todos están ahí es por algo. Que les digas “Hola” no significa que te vas a ir a la cama con ellos… A menos que tú quieras (risas)

Movido por estas recomendaciones, comencé a ver perfil por perfil y encontré uno muy interesante. La verdad es que la foto principal y única del sujeto (¡No hagan eso, o por lo menos que la foto sea de frente, a color y no de perfil!), decía muy poco de él, salvo que tenía barba (¡Mil puntos!) Lo interesante era su descripción. De entrada estudiaba, comunicación (como yo, ¡Otros mil puntos!), se interesaba en la política (¡Genial! Alguien con un interés diferente, estaba harto de leer gustos por el Gym, la fiesta, y al 420, que más tarde sabría que es el deleite por el cannabis), dejaba en claro que buscaba a un chico para conocerse y de ser posible iniciar una relación (¡Vamos muy bien!) y, finalmente, decía que estudiaba en la UAM Xochimilco. Un poco lejos pero… para el amor no hay barreras. ¡Sí, soy un intenso!

Ni tardo, ni perezoso le escribí un “Hola”. ¡No vaya ser que alguien más me lo gane y yo ya me veía con un tifanny en el dedo! Sorpresivamente, me respondió. Claro, tres días después. Primera decepción. ¿Si saben que a uno lo ponen en incertidumbre cuando no responden pronto? En mi cabeza pasaron los peores escenarios, el rechazo fue uno de ellos. ¿Le habré parecido feo?, ¿No seré su tipo?, ¿Me vi muy ofrecido? ¡Lo sabía, no debí hacerle casos a esos dos casanovas! En fin, al tercer día, me llegó una notificación. Primero pensé: ¡Bien! Seguro alguien me escribió, ¡Sabía que tenía que esperar y no tomar la iniciativa! Pues ninguno de los chicos a los que osé escribirles me respondió. ¡Yo tenía razón! La paciencia da buenos frutos.

Pero no, era él. ¡Era él! Confieso que me emocioné, así que abrí su mensaje a la brevedad. Leí un “Hola”. ¿Es neta? ¿Sin disculparse por la tardanza al responder? Cómo opera uno ante un “Hola”, ¿Con otro saludo? Así lo hice, seguido de un ¿Cómo estás? Ante todo la educación. Cerré la aplicación suponiendo que respondería tres días después. Sin embargo, volvió a sonar una alerta de notificación… OK, esto comienza a parecer interesante, por lo menos batió su record de retraso al responder, cuando leo su mensaje, éste decía: ¿Tienes Whatsapp? ¿Me das tu número? Se lo dí… (Continuará)

Diario de un homonormado

Por @DDU_Homonormado

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Diario de un Homonormado

La vida puede tener muchos matices y más cuando tratas de seguir lineas trazadas por el “comportamiento social” como “normales” y en este diario les presentamos el punto de vista de un ser Homonormado ¡conocelo!

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