Disney y su decepcionante “Momento Gay”

El “ primer momento exclusivamente de gay” que muestra la cinta de Disney La bella y la bestia, en su versión live action, ha sido reconocido por el director de la misma, así como por sus actores y los medios masivos de comunicación, incluidos los portales digitales, blogs, video-blogs, etc., como un punto de inflexión en las producciones de dicha compañía, en tanto que “rompe con las fronteras” de la invisibilización de las personas homosexuales.

 

Incluso la revista Attitude, especializada en temas LGBT, señaló que La bella y la bestia y su “momento gay” refleja un acto “valiente”, por parte de Disney, para ayudar a cambiar algunas actitudes y generar un progreso social. Por su parte, GLAAD, organización que lucha por los derechos de la comunidad LGBTQ, afirmó que tanto el personaje homosexual de la cinta, es decir, LeFou (interpretado por el actor estadounidense Josh Gad) como “el momento gay” que sucede en la misma es “un maravilloso paso adelante”. Según su Presidente y Directora General, Sarah Kate Ellis, lo anterior permite que los jóvenes homosexuales se vean reflejados en los contenidos que consumen.

Con todo lo anterior, pareciera que La bella y la bestia es “un gran avance” hacia la inclusión y visibilización de las personas no heterosexuales en las grandes producciones del cine comercial, las cuáles tienen un alto grado de alcance y penetración en el público. La pregunta es: ¿En verdad es “un gran paso”, “un punto de inflexión”, una ruptura? ¿O sólo nos dieron espejitos a cambio de oro rosa (dinero gay)? Aquí algunas reflexiones.

Con esas representaciones, mejor el anonimato.

La forma, y el fondo, con el que se representó al hombre homosexual en el personaje de Josh Gad (LeFou) es estereotipada. Lo que no constituye una imagen positiva. Primero, el personaje presenta características que lo colocan como un hombre miedoso, cobarde, aprensivo y obsesionado hacia un hombre heterosexual (Gastón). Además, su carácter cómico alimenta la idea generalizada que relaciona al homosexual con la comicidad.

 

Por otra parte, LeFou muestra una subordinación a Gastón que raya en una marcada inferioridad. Si esto fuera un análisis de modelos masculinos en dicho largometraje, se afirmaría que LeFou proyecta una masculinidad subordinada a su contraparte heterosexual Gastón, quien ostenta un modelo hegemónico de masculinidad, siendo todo lo contrario a su compinche homosexual, es decir: guapo, valiente, varonil, etc. Lo que es posible que lleve a supone al espectador que el homosexual es, a razón de lo expuesto en la pantalla, inferior al heterosexual y su posición es subordinada a él. ¿Es esa la imagen que esperamos represente a los hombres gais en el cine? Definitivamente no. Los estereotipos nunca serán positivos a la hora de representar a un grupo o minoría.

¿Homosexualidad= travestimo?

En La bella y la bestia hay otro personaje homosexual que no se escapa ideas erróneas sobre la homosexualidad. Este personaje incidental aparece en tres momentos: 1) en el musical que ocurre en la taberna elogiando a Gastón; 2) en la invasión y batalla que se desata en el castillo de la Bestia; y 3) en el musical final de la película. En dos de estos momentos se devela su condición homosexual.

El primero ocurre durante la batalla que se desata al interior del castillo de la Bestia, cuando Madame de Garderobe, la guardarropas, ataca a éste y dos de sus compañeros con telas y demás accesorios femeninos hasta dejarlos travestidos en “doncellas”. Mientras los otros dos que lo acompañan muestran disgusto con la situación, él personaje en cuestión, que de no errar diría que carece de nombre, se manifiesta a gusto, extasiado y muestra un determinado amaneramiento. Esta escena preocupa porque perpetúa la idea equívoca que relaciona a los hombres homosexuales con irremediables deseos de travestirse. Y ello no significa que hacerlo sea negativo, sin embargo, generaliza. Y la generalización, como los estereotipos, no abonan a una representación digna de la homosexualidad.

 

Disney quedas a deber…

El segundo momento, al cual han denominado “exclusivamente” gay, se lleva acabo en el musical final de la película. Cuando, roto el hechizo, el Príncipe y Bella bailan en el palacio junto a todo el pueblo y sirvientes. Ahí, durante breves segundos, se ve a LeFou y este personaje bailar en pareja.Dicha sea la verdad, la secuencia es breve y, salvo que se tenga la intensión de buscar ese “momento gay”, pasa desapercibido. Es sutil sí, pero efímero y olvidable. Contrario a lo que opina el actor que da vida a LeFou, no es efectivo. De hecho, se pierde entre el montaje del baile de los personajes principales y secundarios. Ese es el gran momento gay. Segundos.

Sí, Disney dio a la comunidad LGBTTTIQ espejitos a cambio de su oro rosa (dinero). Es posible que pocos se hubieran dado cuenta del “momento gay”, o dicho “momento” no hubiera alcanzado la repercusión que alcanzó sin toda la promoción mediática que tuvo, en donde el director de la cinta y el actor que interpreta a LeFou fueron los principales voceros.

 

No, esta crítica no está en contra de que existan personajes homosexuales, incidentales o secundarios, en grandes producciones cinematográficas como las que realiza Disney. La crítica va en dos sentidos: 1) ¿Qué tipo de representaciones se están realizando? Y 2) ¿Por qué apostar por los estereotipos cuando es posible generar un verdadero cambio en las imágenes y representaciones de los gais? No, Disney no ha revolucionado nada con La bella y la bestia, los personajes homosexuales ha estado presente en otras producciones de manera directa o indirecta, aunque en el cine mainstream estén ocultos, por ejemplo, en la cinta Ben-hur. Si realmente se quiere dar visibilidad a las personas homosexuales, valdría la pena hacerlo de manera informada, justa y con dignidad. Lo contrario, lejos de ayudar perjudica.

Por Carlos Díaz

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Carlos Díaz

Titulado de la carrera de Ciencias de la Comunicación Carlos Díaz es un apasionado de la pluma con un estilo literario fresco y muy actual

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