“Doctor, ¿qué hago con mi miedo a la soledad?”

Como psicoterapeuta la frase “miedo a la soledad”, por sí sola, me habla de dos importantísimas situaciones de mi cliente: la primera, está hablando de un miedo anticipado, o como diría mi abuela “aun no tiene la casa y ya se está cayendo por la ventana” y la segunda cosa: la idea de “estar solo” es algo terrible, ¡Fúchila!

  • Es una actitud que nos lastima muchísimo, reduce la calidad de vida, aumenta los niveles de ansiedad, nos quita energía, y lo que es peor para mi, nos distrae del presente, de nuestra persona y de la realidad, que es donde nuestra verdadera felicidad se esconde y espera por ser descubierta.
  • Esconde rollos psicológicos no resueltos.
  • Es un miedo irracional, no es un miedo natural, y si eres como Santo Tomás, hombre de poca fe, que “hasta no ver no creer”, puedes googlear “miedo a la soledad, terapia racional emotiva”.

www.serviciadeagencia.comBueno continuemos…

La psicología ha descubierto que el miedo a la soledad es un aprendizaje, un miedo irracional, y en muchas ocasiones, el disfraz aceptable con el que se visten traumas psicológicos o experiencias irresueltas relacionadas con el rechazo, la aprobación, el abandono y el enajenamiento social con el amor romántico. Así es, todo esto.

El miedo a la soledad no es un miedo que amenaza la vida, no es un miedo mortal, es más, es una fantasía catastrófica de nuestra imaginación, ¡es un fantasma! Sin embargo activa nuestro sistema de interno de alarma como si no lo fuera, y de pronto, ya estamos desesperados, y al mismo tiempo sintiéndonos perdedores, por “estar solos”.

www.serviciadeagencia.comLa otra cara de la moneda.

Estar con alguien no es necesariamente la gloria. La mayoría de mis consultantes que tienen a “alguien” en sus vidas no son más felices que quienes no, por el contrario, muchos de sus problemas están alrededor de la pareja, y en algunos casos, el miedo a la soledad se hace aun más intenso que cuando solteros.

La soledad es un estado necesario para asimilar las experiencias de la vida, es necesario para el autoconocimiento que es esencial para elegir bien (incluso a una pareja si se presenta la ocasión); si no puedo estar feliz estando solo, no sé ni puedo estar conmigo mismo. Y quizá esto es lo que nos desespera, nos urge encontrar a “alguien” que nos de la valía y el sentido que no podemos darnos nosotros.

Además, si soy honesto, mis clientes con mayor tiempo en proceso psicoterapéutico, solteros, son los que observo en mayor plenitud personal. Cuando las relaciones se construyen desde responder a una necesidad que se origina con miedo, es como comer con hambre, uno va a tragar desesperadamente lo primero que se cruce aunque sea veneno. ¡Ojo! Las mejores elecciones de la vida, las que nos hacen crecer, se hacen en un estado de consciencia y autosatisfacción, y de soledad, pues es cuando más uno puede estar con uno mismo.

El problema no es la soledad, sino el miedo.

Total que solo o acompañado el miedo siempre está presente, y entonces, no es la soledad o la pareja de lo que deberíamos hablar en consulta sino de los miedos y nuestra relación con ellos.

El miedo es la herramienta de control psicológico por antonomasia, la herramienta favorita de nuestra cultura de crianza hetero-patriarcal. De niños se nos forma una personalidad “dependiente” usando nuestro miedo a ser abandonados, rechazados, o desaprobados, al mismo tiempo, reforzando la idea que uno no puede funcionar bien, o ser feliz, sin con otra persona. ¡Vaya, nos joden la autoestima!

Sumando a lo anterior, existen otras dos cosas que nos joden también: los introyectos, que son órdenes inconscientes sobre el “deber ser” y el “como vivir”, y las experiencias emocionales inconclusas que se quedaron abiertas con nuestros padres, y que sintomatizan en nuestras relaciones adultas, tanto con otros como con uno mismo.

www.serviciadeagencia.comAbre tus opciones
La soledad es necesaria para el crecimiento personal, esto, si la atención se fija en uno mismo y no en nadie más. La soledad es un estado tan poderoso como el amor, de hecho, la soledad es el campo más fértil para sembrar semillas de amor propio y ver crecer sus frutos.

Abre tus opciones para disfrutar la vida. Explora y experimenta formas diferentes de vivir. No condiciones el dar o el recibir amor, compañía o sexo a la idea de estar “en pareja”, te lo dice un experto, esto no es saludable, no es natural, y ni siquiera es efectivo, al menos no a largo plazo.

La presión social no ayuda. Cuida mucho con quién te juntas, analiza tus valores y los de los círculos donde te desarrollas, quizá no sean tan saludables; vigila y asimila las cosas que ves, lees y te alimentan mentalmente, las cosas con que te referencias para darte sentido de valor. Haz cambios a tu favor en tu estilo de vida.

Finalmente, pregúntate:

¿Qué rollos psicológicos estarán escondidos tras mi miedo a la soledad? ¡Y trabájalos!

 

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Psicoloco

Creando y renovando la perspectiva de un facilitador del desarrollo humano... donde se celebra la autenticidad, la congruencia, las ganas de ser feliz y el compromiso con ellas.

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