El cielo se llena de Rock

En el verano de 1983 tenía 16 años y era un estudiante de intercambio de Cali, Colombia, que pasaba unos meses en un colegio de bachillerato en Dallas. Tuve la fortuna de que mi anfitrión de intercambio fuera Doug, un muchacho con variados intereses musicales que tenía una banda que hacía covers de The Clash, Sex Pistols, The Who y otras bandas que eran nuevas para mí (en esa época AC/DC, Black Sabbath y Queen dominaban mi atención).

Recuerdo que el primer día cuando Doug me recogió en el aeropuerto tenía una camiseta del Serious Moonlight Tour de David Bowie. El nombre me era familiar pero no recordaba bien de donde. En ese verano maravilloso mis horizontes musicales se ampliaron inmensamente. Vi a The Police y a Oingo Boingo en vivo. Conocí una nueva banda de jóvenes de Irlanda llamada U2 y a una inusual y desconcertante agrupación de Londres llamada Culture Club cuyo cantante Boy George rompía las barreras del género a patadas.

Pero ese verano hubo algo que de verdad me impactó. Una tarde vi por primera vez el video de Modern Love. Esa imagen de David Bowie con vestido amarillo, corbatín azul de pepitas, tirantas y cabello casi platino me impactó. Era diferente y anacrónico a la vez… El transfondo era teatral… ¿Y ese saxofón? Además, esta persona estaba simultáneamente en cine protagonizando Merry Christmas Mr Lawrence. Bowie era algo tan diferente a lo que estaba acostumbrado a ver. Me interesé y comencé a descubrir más y más. Descubrí a un hombre que había sido Ziggy Stardust y The Thin White Duke unos pocos años atrás. Cada imagen que encontraba de él era diferente de la anterior. ¿Quién era esta persona (o estas personas)?

Poco a poco descubrí que Bowie había estado antes a donde muchos de los que se decían innovadores habían llegado. Muchas de las tendencias del rock y el pop contemporáneo le deben pleitesía. Todas esas bandas nuevas que descubrí en ese verano de 1983 ya le debían algo a él. Si me pusiera hacer una lista de los artistas y estilos influenciados por Bowie, sería interminable. Casi que cada album llegaba con un planteamiento nuevo, con una estética innovadora y diferente a la anterior. Me volví un aficionado voraz. Escuché todo desde sus inicios con The Lower Third y los Manish Boys hasta el ominoso Outside, pasando por Scary Monsters (and Super Creeps) y Hunky Dory y luego siguiendo a ‘Heroes’, Toy, The Next Day y el oscuro Lazarus, su regalo de despedida. ¡Tantos álbumes que se quedan sin nombrar! Vi las películas y leí sobre el teatro. Bowie fue vampiro, rey de los Goblins, Warhol, Tesla y el maravilloso Hombre Elefante, Joseph Merrick. Fue pintor, ícono de moda, pionero de la tecnología. ¿Qué no hizo Bowie? ¿Qué no influenció?

Se nos ha ido el camaleón, el polímata, uno de los pocos verdaderos “homo universalis” que quedaban por ahí. Nos deja mucha música por escuchar, muchos filmes por ver, muchas cosas en qué pensar. Nos deja también una gran lección. Nos enseña que no hay que quedarse estático, que siempre hay que buscar lo nuevo, lo innovador, lo diferente. Nos muestra que nunca hay que sentarse a ver pasar el mundo porque éste no te va a esperar.

¡Adios Major Tom!

“This is Major Tom to Ground Control
I’m stepping through the door
and I’m floating in the most peculiar way
and the stars look very different today
for here am I sitting in my tin can
far above the world
planet Earth is blue
and there’s nothing I can do.”

Les compartimos “Lazarus” el ultimo video lanzado por David Bowie el 7 de enero de 2016

Colaboración especial de José Alejandro Gomez Lemus MD

London – Canada

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