En Machu Picchu cumplí una promesa de amor

En mi segundo viaje a Machu Picchu les puedo decir que se cumplió una promesa de amor…. Fue un ¨Te prometo que regresaremos juntos¨ la razón por la que les puedo compartir esta maravillosa experiencia a lado de Gil en Perú. Un viaje inolvidable lleno de momentos inolvidables, y experiencias que han hecho nuestro relación aún más sólida y divertida.

            Para contextualizarlos acerca del tema, no era la primera vez que visitaba Perú, hace 5 años mientras estudiaba un semestre de intercambio en Mendoza Argentina, aproveché la oportunidad para aventurarme por varios países de Sudamérica, entre ellos el mencionado en este blog.

            Recuerdo aquellos ayeres cuando Gil y yo apenas andábamos quedando y pasábamos por la primera etapa del noviazgo, y aunque no todo era de color de rosa, ya que estábamos viviendo una relación a distancia, no dejábamos de prometernos cosas que haríamos cuando estuviéramos juntos de nuevo. Y así pasó, el mismo día que visité Machu Picchu (incluso posé en varias fotos con nuestras iniciales ¨EG¨) me nació decirle por teléfono que regresaría pero con él a este mágico sitio.

Machu Picchu serviciodeagencia.com

            Tenía la convicción que cumpliría mi promesa, pero créanme, ¡jamás imaginé que regresaría a Perú en mi luna de miel!

            El viaje lo planeamos con seis meses de anticipación, tiempo que recomendamos considerable para viajar al extranjero. Volamos en Aeroméxico y de verdad el servicio de esta aerolínea es excelente, además fueron muy respetuosos hacia nosotros. Disfruté mucho el viaje, muy cómodos y no me aburrí durante este traslado de casi 9 horas.

            Nuestro primer destino fue Santiago de Chile, y de ahí pasamos hacía Argentina. Este itinerario fue un pretexto para saludar a muy buenos amigos que tenemos en esos queridos países. De ahí partimos en autobús hacia Bolivia en un camino de casi veinticuatro horas, para luego de veintiún días de viaje, tomar nuestro vuelo de regreso a México desde de Lima Perú.

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            Cruzamos la frontera de Bolivia-Perú en autobús, (en mi blog pasado les compartí mis impresiones del paso por Bolivia) para después cruzar navegando por el famoso Lago Titicaca. Navegamos sobre el ¡lago más grande del mundo! Una anécdota muy divertida fue tener que bajar del autobús para subirnos a una lanchita que cruza el lago, y además, tocó que también transportaran el autobús donde veníamos en una lancha más grande.

            Llegamos a medio día a Copacabana para poder hacer un traslado forzado hacia Cusco. El siguiente bus salía en un par de horas, así que pudimos conocer el centro de la ciudad y recorrer la calle principal que termina al lago, que por cierto es muy pintoresca; llena de restaurantes y artesanías, comimos una deliciosa mojarra, pescado típico del sitio.

            El dueño del restaurante descubrió que éramos mexicanos y nos comenzó a hablar de lo mucho que le gustaba Juan Gabriel, que recién había fallecido, y cómo lamentaba su muerte. Total, duramos varios minutos hablando del tema, así que terminamos por comernos nuestros platillos escuchando al famoso intérprete de fondo.

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            Llegamos a Cusco casi a la medianoche, y como Gil es muy prevenido ya había reservado una habitación a través de Booking. No existe el servicio de Uber en esta ciudad, y aunque es un poco más caro el taxi, recomendamos tomarlo en la base autorizada de la terminal para viajar más seguros.

            Al día siguiente despertamos muy temprano para recorrer la hermosa ciudad de Cusco. Misma que me recordó bastante a San Cristóbal de las Casas Chiapas. Todas las personas con las que interactuamos se portaron muy amables y respetuosas. El servicio de los restaurantes, y locales comerciales nos ofrecieron un excelente. Como que ya están acostumbrados a los turistas.

            Tuvimos todo el día para caminar, y buscar tranquilamente un tour que nos llevaría al día siguiente a las ruinas. Además, disfrutamos de la cultura peruana, su gente, los colores, y la gastronomía. Claro, también probamos las típicas garnachas del Perú, nuestra favorita, una papa rellena con huevo y mantequilla.

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            Cusco es una ciudad que está a más de dos mil quinientos metros sobre el nivel del mar, así que si tienes problemas con la altura, les recomiendo no vayan a Machu Picchu el mismo día, o al día siguiente, puesto que deben acostumbrar el cuerpo a semejante altitud. Y si sientes complicaciones te recomiendo tomar té de hojas de coca para contrarrestar los malos efectos por las alturas.

            Por otro lado, hace mucho frio, así que vayan preparados para abrigarse por las noches y en la mañana que salgan. Una última recomendación, compren repelente para mosquitos, créanme, lo van a necesitar si no quieren ser devorados por esos bichos, lo digo por experiencia propia.

            No pierden nada si caminan por el centro y preguntan en varias agencias sobre costos de tours. Otra cosa, es que pueden armar el viaje por su cuenta para que les salga más barato, pero eso es si llevan suficiente tiempo, puesto que tienen que investigar todo por su cuenta.

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            Finalmente, por noventa dólares logramos encontrar un tour de dos días que nos llevaría a conocer el corazón de la civilización Inca. Este precio incluía el transporte, comida, hospedaje y entradas a las ruinas con un guía turístico incluido. Si llevan poco tiempo y presupuesto es recomendable hagan este tour, por lo siguiente: si viajan en tren es mucho más caro, doscientos dólares aproximadamente (solo el transporte), algo bueno es que en tren ahorras tiempo y viajas más cómodo, puedes ir y regresar de la zona arqueológica el mismo día.

            Al contrario, en el recorrido en autobús vives una experiencia totalmente apegada a la naturaleza, además que conoces más personas en el camino. Solo que haces un día en llegar a Aguascalientes que es el pueblo que se encuentra debajo de la montaña de Machu Picchu, ocho horas en auto, y después bajar en la hidroeléctrica y caminar por tres horas sobre las vías del tren acompañado del río.

            Totalmente recomendable, aunque llegas de noche y cansado, no cambiaría por nada esos momentos compartidos con la madre naturaleza, con decir que nos agarró una tormenta que hizo aún más emocionante la experiencia. El ambiente estaba súper sofocado que hicimos una parada para tomarnos una cerveza Cusqueña, que por cierto, se convirtió en mi favorita. Al final de la travesía terminas con gran satisfacción el recorrido. Llegas al pueblo exhausto, pero descansas delicioso luego de tomar un baño con agua caliente. También puedes aprovechar para salir a conocer el pueblo de noche, que por cierto, es hermoso y se come riquísimo.

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            Gil y yo estábamos fascinados con todo.

            Esa misma noche, el guía nos pidió recojamos nuestros boletos de acceso a la zona arqueológica para al día siguiente a las cuatro de la mañana levantarnos para ascender a nuestro destino final. Lo recomendable es madrugar para llegar antes del amanecer, porque es el momento perfecto para disfrutar de la zona arqueológica, sin tanto calor y sin nubes que puedan estropear la hermosa vista.

            Puedes subir caminando y hacer más de una hora subiendo por la oscura mañana, o pagar 4 dólares para subir o bajar en autobús. Desde luego elegimos la opción del autobús, porque queríamos estar arriba temprano y disfrutar al máximo del día. De regreso, bajamos caminando, cansados pero satisfechos.

            Llegamos justamente cuando el sol estaba saliendo. Me sorprendí ver la linda cara de emoción de Gil, por fin conocía una de las Maravillas del Mundo Modernas, y lo mejor ¡estábamos juntos! Por aproximadamente hora y media nos dieron el tour con un guía muy capacitado que nos daba todos los detalles del sitio: la cultura, historia, arquitectura, habitantes y fin de la civilización.

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            Recomendable subir con alimentos, porque una vez arriba hasta la botella de agua tienen precios que causan terror.

            Después del recorrido, el tiempo restante es totalmente tuyo. Finalmente, pudimos apreciar cada rincón de la zona arqueológica. Estar arriba me provocó una sensación inmensa de paz y alegría. Respirar ese aire virgen del esmog y el ruido de la ciudad, personalmente, me hizo sentir libre y con ganas de quedarme a vivir ahí, con Gil obvio.

            Después de las 10 de la mañana comienza a llenarse de cientos de turistas que también quieren vivir lo mismo que tú, y desde luego, se comienza a perder su belleza que tranquiliza.

            Luego de muchas fotos y muchos escalones, con tristeza tuvimos que bajar a la una de la tarde para poder estar nuevamente en hidroeléctrica y tomar el auto que nos llevaría de vuelta a Cusco pasada la noche.

Si se preguntan si me pareció caro el viaje a Perú, no es así, los precios son accesibles y parecidos a los de México, desde luego, buscando varias opciones antes de tomar una decisión.

            Nuestro viaje a Machu Picchu fue experiencia inolvidable donde te quedas con mucho aprendizaje, de un pueblo con el que compartimos tantas cosas en común. En lo personal, para mi hacer este viaje me lleno de satisfacciones, al saber que cumples tu promesa a la persona que amas. Es un sentimiento indescriptible.

            Para concluir, solo puedo decirles a que cuando desean algo, ya sea un viaje, un empleo, una meta, una pareja de viajes, no quiten el dedo del reglón, no cabe duda que la vida te acomoda todo para que las cosas se den. Cualquier duda o comentarios los invito a escribirme aquí, o en mis redes sociales quedo a su disposición. Por cierto, ¡Sueñen! ¡Se cumple!

 

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Edgar Ciruela

Me apasiona viajar y vivir nuevas experiencias. #Tijuana #Marketing #SocialMedia lo demás tu ya sabes que hacer!

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