¿Jugamos al 42?: El bareback Por JuanCarlos Nicholas

Seguro ha escuchado, querido lector, hablar de ésta polémica práctica, conocida también como sexo a pelo – o al natural-, la cual consiste en tener sexo penetrativo sin protección de forma delibrada.

         Este término se refería, hace tiempo y en aquellas tierras donde los rodeos están al por mayor, a montar a un caballo sin silla. Viene del inglés bare que significa “desnudo” y back “parte trasera”. Con el tiempo, este concepto se usó para designar a aquella práctica sexual donde el condón no es partícipe. No obstante, por la aparición de enfermedades de transmisión sexual e incluso la transmisión del VIH, esta práctica se concibió como una ruleta rusa sexual.

         La realidad es que lo practica cualquier persona que tenga sexo con hombres sin importar su preferencia sexual o identidad de género. A algunas personas les es emocionante, rebelde y atrevido, pues creen que así tendrán una experiencia más excitante.

         Muchos piensan que es una práctica ocasional, o tener muchas parejas cada tanto tiempo no es riesgoso, de modo que buscan no protegerse para “experimentar sin límites”. Cabe señalar, que el problema no es tener muchas parejas, es no cuidarse con todas y cada una de ellas, así es, el bareback se suele practicar en encuentros casuales.

         Otro escenario donde la práctica se vuelve común, es cuando se tiene una relación formal, donde aseguran que al estar juntos, no es necesario protegerse para expresar confianza mutua. Puede ocurrir que si alguno de los miembros de la relación pide usar condón, el otro miembro se ofenda o se comporte agresivo. También se cree que al practicar sexo anal es innecesario usar condón, ya que sólo busca prevenir embarazos olvidando por completo el VIH y otras ITS. Lo que se debe recordar es: el condón es nuestro mejor amigo cuando de sexo se trata.

         Pues bien, lo principal es tener un equilibrio entre el riego y el placer, pese a que el primero sea excitante, se debe tener cuidado, pues existen bug chasers – perseguidores de infecciones, quienes buscan deliberadamente contraer el VIH y con tal fin, practican el sexo desprotegido- que pueden arruinar cualquier aventura apasionante y convertirla una mala decisión.

         Si se hace en pareja, se debe hablar, confiar y ser honestos, pues si uno de los dos es de cascos ligeros, puede malherir al otro. Así que, si juegan al cuarenta y dos, procuren saber quién se pone en cuatro y quién en dos.

Artículo por JuanCarlos Nicholas

Twitter: @Jc_Nicholas

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