La Agrado y Todo sobre mi madre…

Más allá de lo divertido que puede resultar el monólogo de La Agrado frente a una concurrencia heterogénea y curiosa, lo que me gusta es la composición general de la escena. Se trata de un soliloquio de una persona que reúne las características que en nuestra sociedad suelen ser apuntadas con el dedo: un travesti que se trata de rehabilitar del mundo de la prostitución y que se encandila con el mundo del brillo y el glamour (por más que ella no sea protagonista directa). Pero aquí está ella, renovada y sonriente, ofreciendo disculpas por una situación extrema de la cual no tiene arte ni parte. Sus palabras son coloquiales, hilarantes y atropelladas, pero tienen un trasfondo humano muy intenso. Y qué mejor muestra de eso que la última parte de su discurso: “Uno es más auténtico mientras más se parece a lo que ha soñado de sí mismo”.

No podría decir que sólo la participación de La Agrado es lo que me atre de “Todo sobre mi madre”, de Almodóvar. Es ella, claro, pero también un conjunto de factores que se van desnudando en la trama. Es la sutileza de las imágenes -incluso en aquéllas donde se muestra el mundo de la prostitución y el sexo exprés en las calles-, el color, la música, el dramatismo que imprime la historia central. Es el ´toque Almodóvar` que se manifiesta en pleno en una de sus más grandes obras.
Y qué decir de la estética ambigua que siempre está presente en las producciones de El Deseo, con Almodóvar a la cabeza. Y no se trata sólo de una cuestión que desborde sexualidad (que, por cierto, se hace patente), sino que de algo que lo trasciende. Es esa constante dicotomía entre una y otra apariencia lo que hace interesante la película: el hombre y la mujer; la fama y el olvido; la familia y las drogas; el dolor y la esperanza… todo en oposición, aunque bien sabemos que nada de eso puede vivirse sin matices. Y ese eclecticismo, precisamente, es lo que se manifiesta en lo más evidente: la presencia de La Agrado y de Lola, dos personas que nacieron como hombres, pero que lucharon por ser mujeres… auténticas mujeres….
Bueno, lo que les estaba diciendo es que cuesta mucho ser auténtica, señora. Y en estas cosas no hay que ser rácana… porque una es más auténtica cuanto más se parezcaa lo que se ha soñado de sí misma”.
¿Te gusto? ¡Compártelo!

AgenteSDeA

Nuestro principal objetivo es generar contenido escrito basado en diferentes temas de interés con el propósito de informar y entretener como parte de un servicio editorial incluyente y diferente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *