La auténtica Diva de todos los tiempos

Hoy en día,  la palabra “Diva” se ha “malbaratado”. A cualquier actriz o cantante que logra cierta popularidad se le identifica con este sobrenombre. Sin embargo, si escarbamos en el verdadero origen que tiene esta palabra nos encontramos con un significado muy diferente. Una Diva es una categoría a la que difícilmente se puede aspirar. No cualquier mujer puede ser identificada con este apelativo.

Según la Real Academia de la Lengua Española, la palabra Diva significa lo siguiente:

“Apelativo que define a las pocas cantantes o actrices cuyas personalidades excepcionales, mezcla de misticismo y talento, provocan tal fascinación en el público que, al rayar en la idolatría, les garantizan una fama superlativa y las elevan por encima de la tierra, a un pedestal”.

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¿Realmente ustedes creen que toda esta galería de cantantes y actrices nacionales y extranjeras que se cataloga hoy en día como Divas caben en esta definición?

El término diva proviene de la palabra Divino. Y Divino deriva de una deidad, es decir, algo sagrado, superior a los simples mortales. El término comenzó a acuñarse en el siglo XVIII para referirse a las grandes estrellas de la ópera italiana que brillaron en Europa. De la ópera el término pasó al teatro en el siglo XIX. La gran Sarah Bernhardt es considerada la primera actriz que cupo dentro de esta categoría. Con el surgimiento y esplendor del cine en el siglo XX, el término pasó a utilizarse para referirse a unas pocas estrellas de este medio.

Una diva de cine no es solo una mujer bella o exitosa. Una diva del cine tiene que tener, antes que nada, una personalidad única, autenticidad, legitimidad. No parecerse ni imitar a nadie y ser, a su vez, inimitable e inigualable. Una diva despierta más allá que una simple admiración. Las divas de la historia del cine han sido veneradas como auténticas diosas. Legiones de hombres y mujeres se rinden a sus pies. Un halo de misterio las envuelve. La realidad se entrelaza con los mitos e historias que se cuentan de ellas a su alrededor. Una diva es culta, rodeada siempre de los altos círculos no solo sociales o del espectáculo, sino también intelectuales, culturales y del poder. A estas mujeres les componen canciones, les pintan retratos, les escriben versos… Vuelvo a preguntar ¿ustedes realmente creen que cualquier estrellita, por exitosa que sea, cumple con estos requisitos?

El cine internacional ha estado plagado, a lo largo de su historia de mujeres bellísimas, grandes actrices y símbolos sexuales. Ojo: una diva no necesariamente es una gran actriz. Su público no acude al cine para evaluar su calidad histriónica. Acude a admirarlas. Las películas, sus argumentos, sus personajes, están moldeados como vehículos de lucimiento para ellas.

Después de toda esta explicación, ¿quiénes pueden ser consideradas auténticas divas del cine? Ahí les va:

 

En Hollywood:

Greta Garbo, Marlene Dietrich o Elizabeth Taylor. Paren de contar. Investiguen acerca de estas mujeres y entenderán el por que.

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En Europa:

Sophia Loren

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En México tuvimos el enorme privilegio de tener a dos:

María Félix y Dolores del Río. No hay más. No insistan.

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Marilyn Monroe o Brigitte Bardot no eran divas. Fueron mitos eróticos, sex symbols.

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El hecho de que Grace Kelly fuera princesa de Mónaco no cubre los requisitos para ser considerada una diva. Bette Davis, Joan Crawford o Katharine Hepburn fueron grandes actrices, supremas, pero tampoco cumplen con estos requisitos para volverlas divinas. Sara Montiel es un símbolo nacional de España, pero en sus últimos años perdió ese encanto y sex appeal que la cubrió de gloria en sus años dorados.

En México hubo actrices de cine bellísimas.

Pero ni Elsa Aguirre ni Miroslava alcanzaron el nivel de devoción o trascendencia que alcanzaron Dolores o María. Silvia Pinal es una gran estrella. Una de las más grandes y completas de México. Pero es “demasiado persona”. No llegó nunca al nivel de Dolores y María. No insistan.

Y no nos bajemos más de nivel. Lucía Méndez y Verónica Castro fueron grandes estrellas de la televisión, específicamente de las telenovelas. Pero seamos honestos: vean videos de ellas, escuchen sus entrevistas…hablan por si solas. Tienen su mérito, pero son un caso muy diferente.

¿Y en la música?

En este caso es un poco diferente al cine. Aquí no se habla de bellezas. Se habla de grandes voces, presencias escénicas, categoría, cantantes que han hecho historia, que han marcado pautas, que han dejado un legado.  Aretha Franklin, Barbra Streisand e incluso tal vez Cher o Celine Dion pueden llenar este hueco. Han llevado carreras limpias, exitosas trascendentales. Pero ¿una diva de la banda?…. Se habla aquí de categoría y nivel.

Se respetan los gustos de todos y las carreras de todas las cantantes, pero no por que nos gusten tiene que ocupar un mote que no les corresponde. No le busquen tres pies al gato.

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Pueden o no estar de acuerdo con mi opinión. Pero investiguen, lean y lleguen a sus propias conclusiones.

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Luis Miguel Romero

Amante del cine, teatro, televisión y la cultura pop en general. Siempre descubriendo y aprendiendo cosas de este loco mundo!!!

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