La importancia de no generar expectativas…

Decepciones post coming out… La importancia de no generar expectativas

Diario de un homonormado

En enero cumplí 28 años.

No celebré. Sin embargo, estuve feliz. Los hombres homosexuales, en su mayoría, pelean con la idea de envejecer. Yo no. Estuve agradecido por haberlos cumplido. Si consideramos que nuestro país, desde 2016, se ubica en el segundo lugar de crímenes a nivel mundial por homofobia, de los cuáles la mayoría se efectúan hacia los hombres homosexuales, entenderán por qué llegar a un año más es un privilegio que pocos tienen.

Envejecer ha dejado de preocuparme. Sé que a otros hombres homosexuales les importa, quizás porque han comprado la idea heterosexual, muy afincada en la comunidad LGBTTIQ, que reduce nuestra existencia a la juventud y el deseo sexual. “Vive rápido y muere joven” parece ser el mantra de algunos. El miedo a perder la elasticidad de sus cuerpos, y dejar de ser deseados por otros hombres, les conduce a despreciar la experiencia que viene con los años y las arrugas. A algunos homosexuales les aterra perder su juventud, sin la cual no podrán soportar noches desenfrenadas de fiesta, alcohol y sexo casual. Cada quien con las prioridades en su vida.

Llegar al antepenúltimo escalón antes del tercer piso me supuso un freno existencial precoz. Solo, con la familia en la distancia y los amigos ocupados en sus asuntos, tuve el tiempo de hacer un balance entre logros, fracasos y metas por cumplir a casi tres décadas de vida. El proceso duele, pero es necesario. Eso de que a los Millennials nos importa poco el futuro, no es del todo cierto. Al menos, no debería ser una generalización. De pronto llegas a los 28 años sin casa propia, viajando en transporte público, sin seguro social, de vida, fondo de ahorro para el retiro y, como extra, soltero. No es el escenario que uno advierte cuando tiene 18. ¿Qué he hecho mal? ¿En qué he invertido mis años, mi vida, mis noches?

A tres años de aceptar mi condición homosexual, las cosas no habían cambiado significativamente. Pensé que una vez asumida mi orientación llegaría a un estado de felicidad “gay”. Ese que te prometen llegará con el coming out. Posiblemente hice expectativas románticas de una vida fuera del clóset. Lo cual, asumo, es normal cuando ocultar tu orientación sexual es el mayor problema de la vida. Sin embargo, a la distancia observó que pocas cosas cambian.

Mis amigos y amigas de la universidad poco a poco se casan y, los más osados, han engendrado hijos (as). ¡Sí, ya lo sé! Es un cliché. Sí, hay más que hacer en la vida que casarse y procrear. ¿Pero, qué se hacen con los sueños? A mí no me apena declarar que me encanta la idea de enamorarme, contraer matrimonio y formar una familia. Después de todo somos seres sociales ¿está mal pensar en la construcción de una familia, aun cuando el modelo heterosexual sea decadente? Algunos me pueden criticar por mi reducida expectativa de vida. ¡Qué más da! Como yo, seguro hay otros que tienen deseos de una vida convencional, pero que callan por el miedo de enfrentarse a los discursos más revolucionarios de los hombres homosexuales anti heteronormativos. ¡Qué pena no respetar la voluntad ajena! Y peor, no asumir posición en la vida por el miedo a los demás.

Por otra parte, a veces me pregunto si me hace falta ponerle un toque más gay a las cosas que hago en la vida. Pero…la verdad es que no me gusta mucho ese estilo. Mis amigos me acusan de ser un homosexual con poco estilo de vida gay. No voy a zona rosa, no conozco saunas, cuartos oscuros o demás lugares de encuentro gay ¡Y ni pensar de esas fiestas clandestinas de sexo en casas particulares! (En este link pueden obtener más información sobre el tema: https://goo.gl/mcVt8h) Tampoco me interesa andar “bufando”, aprenderme las coreografías de “Jeans” o ser “transgresor” en mi manera de vestir.

La importancia de no generar expectativas...

Por convicción personal…

…estoy decidido a luchar, a través de mis acciones diarias, contra los clichés y estereotipos que desde la heterosexualidad se han creado para representar a los hombres homosexuales. Y sí, es cierto, no soy el epítome de la masculinidad. No podría anotar, en un perfil de Grindr, Tinder o Hornet, la ridícula frase: “Varonil discreto”. De hecho, si tuviera que definirme bajo etiquetas, ésta sería: feminista, antipatriarcal, pro nuevas masculinidades no tóxicas.

Así que no solo me enfrento a desencarnar de mi cuerpo los discursos tradicionales sobre lo que es ser hombre, masculino y homosexual, que al parecer, es el ideal de los hombres gays. También debo librar otras batallas para performar una vida homosexual no estereotipada. Así que mis frentes de lucha están tanto de lado “buga” como “gay”. ¿Han notado que vivir bajo parámetros propios es difícil? Al parecer, siempre hay modelos de vidas establecidos, listos para encarnarlos en nuestros cuerpos. ¿En dónde queda eso del libre albedrío?

No, tampoco soy genderless, andrógino, gender fluid o cualquiera de esas nuevas identidades postmodernas que se contraponen al binarismo del sistema sexo-genérico tradicional. Ya tuve suficiente con aceptar mi condición homosexual y todo lo que ello implica. Admiro a todas las personas revolucionarias del género, pero yo estoy tranquilo con el sexo y género que me han asignado, lo que no significa que voy a perpetuar los discursos tóxicos que éstos incluyen. Estoy seguro que es posible explorar otras combinaciones para vida habitables usando los binomios hombre-masculino/ mujer-femeninos. Lo importante es no caer en sometimientos innecesarios.

Así, llegados los 28 años, me quedan más dudas que respuestas sobre vivir siendo homosexual. Al parecer cumplir años no sólo es celebrar, también implica reflexionar sobre la existencia misma. Tal vez por eso a algunos no les gusta cumplir un año más, porque fuera de la superficialidad de las celebraciones, queda esa sensación de evadir la evaluación de nuestras vidas, miedo a enfrentarse a lo que nos incomoda, las decepciones, fracasos y sin sabores que ésta deja. ¡Pero alegrémonos, a diferencia de otros, estamos vivos!

Por @DDU_Homonormado

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Diario de un Homonormado

La vida puede tener muchos matices y más cuando tratas de seguir lineas trazadas por el "comportamiento social" como "normales" y en este diario les presentamos el punto de vista de un ser Homonormado ¡conocelo!

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