Marchar por primera vez…

Marchar por primera vez… esta es Mi experiencia en la Marcha con Orgullo por un Estado laico, democrático y plural

La sabiduría popular afirma que uno “no brinca” hasta que algo le afecta. En ocasiones anteriores, me he negado a participar en las marchas de protesta ciudadana. Primero por seguridad, estamos en un país donde igual te levanta la policía pública y te encarcelan, vaya usted a saber por qué motivo, o simplemente desapareces, no regresas a casa después de manifestarte. Además que, si al Jefe de Gobierno se le ocurre, manda a sitiar la zonas permitidas por éste para manifestarse y, si ya nos ponemos pesimistas, hasta violencia física o gas lacrimógeno pueden usar en contra de los manifestantes. De ahí, mi miedo disfrazado de apatía.

No es que la vida de los 43 estudiantes me haya importado un bledo, tampoco que esté a favor del actual Presidente de la República y por eso no haya ido a manifestarme para exigir su destitución. Sin embargo, es cierto que, considerando que tales causas mueven a grandes cantidades de masas, mi ausencia tampoco significaría el declive de dichas manifestaciones.

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Caso contrario lo sucedido el pasado 11 de septiembre, día en que diversas organizaciones civiles LGBTTTIQ convocaron a realizar una manifestación pacífica para exteriorizar su desacuerdo con la intervención de las religiones judeocristianas, en general, y la católica, en particular en la vida cívica del país y sus legislaciones a través, en este caso, del Frente Nacional por la Familia. Una asociación civil que dice, en su sitio web, estar integrado por “millones” de padres de familias y “mil” instituciones de la sociedad civil. Lo que no dicen es que en sus filas están sacerdotes, partidos políticos y funcionarios públicos conservadores.

Decidí marchar, después de pensar en los múltiples escenarios posibles: desde una turba cegada por el odio y la ignorancia que atacara a la población no heterosexual manifestante, hasta el hecho de ser burlados, vituperados y agredidos verbalmente por algún (os) ultraconservador (es) que asistiese (n) a la Marcha con Orgullo por un Estado Laico, Democrático y Plural. No obstante, haciendo matemáticas básicas consideré que era probable, como lo fue, que en números no llegáramos a los mismos que el Frente Nacional por la Familia, así que ahí si me presencia, de alguna manera, contaría ¿Contó? Aunque como bien lo dijo uno de los manifestantes en la marcha: “No se trata de número, se trata de hacer visible que existimos la familias homoparentales y personas no heterosexuales que en futuro podrían llegar a formar una familia”.

El domingo 11 de septiembre, me desperté a las 6:00 AM para arreglarme y emprender el viaje, de la zona poniente al centro de la ciudad. ¡Todo por andar defiendo el Estado Laico que ya está garantizado en la Constitución, pero que, como todo en México, está bajo amenaza de no cumplirse! Despertar temprano no es mi fuerte, de hecho, odié ser homosexual en ese momento. ¿Neta los heterosexuales deben casi madrugar para ir a exigir que se respete su derecho al matrimonio y la paternidad/maternidad? Que yo sepa no. En fin, rumiando mi coraje, y convenciéndome que era eso o dejar que la ultraderecha mexicana lograra retroceder los avances en seguridad jurídica y constitucional de las personas no heterosexuales, que me vestí para acudir a marchar.

¿Cómo se viste uno para manifestarse? ¿Informal? ¡No! Uno tiene ante todo que dar una buena imagen, van a decir que además de gay, fachoso. Aunque tampoco se debe optar por un outfit súper producido, sería ridículo andar así bajo el sol y caminando metros de distancias. ¿Sensual y provocador? ¡Prohibido! No es el desfile del orgullo gay, que ya bastante estereotipos deja y de ahí se toman los conservadores para generalizar y afirmar que: “todos los homosexuales son exhibicionistas”, “todos los homosexuales esto… o aquello”. Finalmente decidí por algo cómodo, jeans, tennis, T-Shirt y Chaleco. Después de todo era mi primera marcha, uno no va a su primera marcha sin preocuparse en verse lo más decente posible. ¡Además iba a marchar por la familia!

Mientras viajaba en el servicio público pensaba en el paso que estaba a punto de dar. Salir a marchar, es exhibirte, es mostrarte ya sea en una fotografía o vídeo, unirte a un grupo que sin duda será etiquetado: “los chairos”, “los de la CNTE”, “los maestros revoltosos”, “las feminazis”, y claro: “los maricones, jotos, putos”…o cualquier otra perla, de esas muy comunes en el caló mexicano. ¿Estaba listo para recibir alguna etiqueta? Posiblemente no, pero necesita salir y caminar con aquellos que, como yo, estamos certeros en que los derechos no se negocian, se legislan, sobre la base de la razón, se otorgan constitucionalmente y se respetan.

Y es que cuando te toca marchar, te toca. Me confieso quejumbroso, el clima, la inseguridad, el cansancio después de una semana laboral pesada, los deberes del hogar, etc., ¿Cuántos de nosotros no nos manifestamos por apatía, disfrazada de pretextos? ¿No estamos perdiendo de algo? ¡Rotundamente sí! Llegar a la Plaza Tlaxcoaque y ver a decenas de personas reunidas ahí, todas expuestas, todas buscando hacer oír su voz, todas juntas. Mientras deambulaba por la plaza, porque evidentemente no conocía—ni conozco a nadie—, viendo los carteles, pancartas y mantas con frases inspiradoras, otras combativas y una que otra ofensiva, a mi mente vino una escena de la película de Disney y Pixar: “Bichos. Una aventura en miniatura”—sí, lo sé mis referencias no son las más intelectuales—en la cual uno de los insectos opresores de las hormigas, le explica a otro, a través del golpe de un semilla, que cuando una se revela no pasa nada, porque ese golpe no duele, es más ni se siente. Pero cuando toda una colonia lo hace, es un golpe certero que te derriba.

Y ahí estábamos nosotros (as), como esas hormiguitas, demostrándole a la mayoría heterosexual, que existamos, que estamos, que somos vidas habitables. Exponiéndonos, codo a codo, incluso entre quienes no nos conocíamos. Porque todo, los ahí reunidos, no queremos “más derechos”, queremos los mismo derechos que la constitución marca, en tanto que, cumplimos con las responsabilidades que se nos demanda.

***BONUS

Van mis impresiones más viscerales:

LO BUENO:

  • El ambiente seguro, pacífico y de alegría que se vivió. Elementos de seguridad pública vigilando e incluso una unidad de la Comisión de los Derechos Humanos.
  • La ruta fue corta. En línea recta. Para un principiante de las manifestaciones, eso se agradece.
  • El apoyo de la comunidad heterosexual. ¡Sí, aunque no lo crean! Dos escenas me devolvieron la fe en los bugas: 1) Una señora de la tercera edad, desde la ventana de su apartamento, veía la marcha mientras enviaba saludos, una cobija multicolores improvisada adornaba su ventana, como señal de ser un hogar gayfriendly. La verdad me emocionó. Sentí bonito. ¿Cuántos de nosotros no desearíamos que nuestra familia tomara esa actitud de empatía y amor? 2) No daba crédito a la consigna “El buga consciente se une al contingente”, de aquellos heterosexuales que, con hijos en brazos o en carriolas, marchaban para defender el derecho al matrimonio y la constitución de una familia de los homosexuales.
  • La escena que más me impacto, positivamente, fue ver a un contingente de madres lesbianas, cuya pancarta principal era sostenida por sus hijos. Unos niños (as) hermosos (as) que feliz caminaban alzando la misma.

LO MALO:

  • Igual es issues mío, pero no tolero las ofensas. Eso de “Noberto Rivera, homofóbica culera” ¿Es neta? ¿En verdad es necesario? Siempre he considerado que los no heterosexuales, tenemos la misión de hacer mejor las cosas. Salvo esta consigna, las demás me parecieron tan divertidas, inteligentes y festivas.
  • Nota importante: “Debes ir con un contingente”, por lo menos con un grupo de amigos. Porque todos van por lo menos con sus perros, ir solo a la buena de Dios no es la mejor opción. Claro, ya en la marcha, hay más oportunidad de mezclarse, antes no.
  • ¡Mucho individualismo y pose! No bueno, todos, y sí lo digo por los homosexuales hombres, queriendo figurar. ¿Recuerdan lo que escribí sobre cómo ir vestido para la marcha? Bueno, hubo quienes no se detuvieron a pensar el asunto. ¡Gente gay, bájenle dos rayitas a su protagonismo! ¡No están en México’s Next Top Model!

LO WTF?

  • ¡Gente ligando! ¿Es neta?

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Carlos Díaz

Titulado de la carrera de Ciencias de la Comunicación Carlos Díaz es un apasionado de la pluma con un estilo literario fresco y muy actual

One thought on “Marchar por primera vez…

  1. Bienvenida seas. No te preocupes, no sólo “Juanga pone lo naco y lo joto” en el centro de la CdMx. Es real que nos hace falta y mucho, la actividad colegiada-grupal-comunitaria. En mi caso, nuestro caso, mi marido y yo, topamos con otros amigos, maridos también y muchos solteros, los más, pero que tanto en ésta como en otras marchas nos resulta IMPOSIBLE quedar para ir juntos, hacer juntos alguna pancarta, juntos gritar alguna consigna, etc. sin embargo, esa ha sido la tarea que dejó el EZLN desde 1994, y que López Obrador deja a los militantes en MoReNa y simplemente no cuaja fácil. El individualismo promovido desde la ideología dominante, sigue siendo un éxito. La reunión del sábado 24 próximo, me produce los miedos que citas, de los que yo estaba seguro que no sucederían en la del 11, y mira que el Ombudsmobile no sirve de mucho, aquel 2 de octubre que en el Zócalo hubo hasta familias con niños en brazo golpeados por granaderos, el vehículo de Derechos Humanos venía delante de las barredoras, pero hasta el final, por lo que los macanazos no los vieron. En otras marchas los de Derechos Humanos son quienes están a la cabeza, entre granaderos y manifestantes. Espero que esta vez se coloquen entre los del Frente Nacional por la Familia que vienen del Auditorio y los del Frente del Orgullo Nacional que los aguardaremos (no se si con los brazos abiertos) en el Ángel. Y como lo dijimos algunos el 11 de sep pasado, JAMÁS VAMOS A GANAR POR NÚMERO, si somos el 4% de la población mexicana y de ese 4% los que salen a marchar son muchos menos. Tendremos que proteger nuestros derechos CON LA RAZÓN y CON LA PAZ, porque en la cristiada convocada, llevaríamos las de perder o sobrevivir volviendo al closet. Saludos.

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