Rojo Masculino desde Guatemala LGBT

Desde Guatemala nace Rojo Masculino creación de Doug Tejeda  “Pues que un día se me ocurrió posar en mi propio proyecto de fotografía, como catarsis a la que hasta el momento ha sido la etapa más difícil de mi vida”

Digamos que soy un “fotógrafo Guatemalteco” si toca ponerse una etiqueta…

Trabajé por casi 5 años para una tienda online de Nat Geo, que vende artesanías en 8 regiones del mundo, yo era por así decirlo el fotógrafo y sourcing coordinator para la región de Centroamérica en esta santa compañía, sin embargo hoy no les voy a hablar de cómo fue y cómo terminó la relación con estos señores porque para el efecto de presentarme es harina de otro costal, sin embargo es bueno mencionar que mi trabajo para ellos sacó del anonimato a éste pobre aficionado a la fotografía y fue aquí donde todo empezó.

Desde el año 2006…

He padecido algo que los profesionales no terminan de aclarar que exactamente es, me han dicho ansiedad generalizada, estrés post traumático, bipolaridad disfórica, mal de hecho, brujería, amarre, entierro o deudas karmáticas que traigo encima desde seis generaciones atrás. Al final de todo lo único que yo sé es que se me cayó una pieza del candelabro después que quince oficiales de la policía nacional civil en Guatemala, me dieron una rica paliza antes de meterme a la cárcel por 5 días, nada más por verme besando a un muchacho en su carro, o sea, nada más fue un besito y me trataron como se merecería ser tratado alguien que se equivoca en la entrega de la corona en pleno Miss Universe. Pero en fin; después de casi once años de aquel incidente los síntomas fueron haciéndose más interesantes hasta llegar al punto de dejarme casi sin habla y con miedo hasta de salir de la cama para tomar una ducha, trayendo como consecuencia la pérdida de todo lo que había construido materialmente y por lo que había trabajado, desvelado, soñado y dejado mis uñas en el lavadero.

Siempre me ha gustado presentar por medio de mi trabajo fotográfico la belleza subjetiva de lo que mis ojos ven en una persona, sin embargo ésta vez pensando en una manera de sacar de mi cabeza y de una vez por todas todo ese mercado en día domingo a las diez de la mañana, me vi al espejo y vi a un hombre! Si! Un hombre, ese de tez morena, barba tallada y lunarcito de Maria Felix en la mejilla derecha y dije, NOUP, no me siento como me veo ni me veo como me siento. Desabotoné mi camisa y vi mi pecho robusto poblado de bellos, me quité el pantalón y observé mis piernas gruesas y peludotas como de hombre, ya sabes, ese que tiene 4 hijos, una esposa, dos amantes y camina en uniforme de fut los domingos rascándose los huevos sobre la pantaloneta. Me eché el ojo detenidamente y dije: Soy más que esto, también hay una parte delicada, mis muecas, mi sonrisa, mi tono de voz, la parte del Doug que esta como en off. Me senté en el sillón y vi, asomándose del closet de mi mamá un par de zapatos de tacón rojos, como obviamente mi mamá tiene el pie un poquito más fino, me fui a la casa de mis hermanas y tomé prestados unos zapatos de tacón más rojos y aún más altos en los que con ayuda de medias “verano” pude meter los pies. De salida encontré una empolvada bolsa Esteé Lauder con ropa vieja de mi hermana Jackie, saqué la ropa y metí los zapatos que juro que después de la sesión de fotos fueron devueltos, la bolsa la usé unos días más para cargar mi cámara y mi computadora pero llamaba mucho la atención para esta ciudad tan peligrosa.

Mi amigo Oliver Aroche…

Un fotógrafo que se dedica principalmente a paisajes fue el que se apuntó a sacarme en fotos con tacones y con mi equipo de luces fuimos a la bodega abandonada de la casa de Boris, mi mejor amigo y hermano del alma. Éste espacio que ahora es bodega en su momento fue el amasijo de la panadería que los abuelos de Boris tuvieron por años y hasta la última partícula de polvo sirvió como escenario para mostrar el hombre que soy, así barbado, moreno y peludo pero con tacones, bolsa y la trompita roja. Me sentí libre, poderoso y valiente, con todas las ganas de verme en un clásico y masculino traje negro que me hacía sentir seguro y los detalles rojos que me hicieron sentir fuerte, tiramos fotos por más o menos tres horas, y no quería parar, Oliver corría a mi emocionado después de cada disparo y me enseñaba la foto que acabábamos de hacer.

Horas después sentado frente a mi computadora, jugando con los colores de las fotografías, el brillo de labios y la viñetas me di cuenta que ese hombre en las fotos, soy el que soy ahora, después de tantas experiencias vividas ya no soy el chavito de 21 años, esposado y siendo golpeado por quince homófogos criminales con traje de héroe o el niño golpeado por jugar con las faldas de su mamá en la cabeza por falta de peluca y mucho menos la víctima, hoy soy el sobreviviente de mis propios maestros y el producto de una sociedad retorcida por el odio y el miedo, ese hombre que aunque a veces miedoso vive con amor, confundido a veces pero con el corazón puesto en el cambio que debe darse para los que vienen detrás de nosotros, porque hoy existen esos niños que son los hombres gay de mañana y que si en mis manos estuviera ninguno de ellos sería lastimado.

Cada vez que veo estas fotos me siento libre y pues si a alguien le sirven mis tacones, se los presto con mucho gusto, para que camine con su verdad orgulloso de ser quién es y de hablar por los que no tienen voz o por los que no quieren ser escuchados por miedo.

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Doug Tejeda

Comunicador social y fotógrafo, conductor de Televoz en antigua Guatemala y colaborador de National Geographic

3 thoughts on “Rojo Masculino desde Guatemala LGBT

  1. Doug
    Al ir leyendo tu texto recordé estas líneas que me gustaría compartirte. Haber que te parecen?

    “¿Alguna vez el lector se ha topado con algún puto por la calle?”, se preguntaba José Joaquín Blanco en su ya clásico ensayo “Ojos que da pánico soñar”. Yo sí. Hay uno en especial al que me encuentro en cada espejo y en cada vitrina. sus ojos me devuelven a un puto que me sigue por las calles, que me acompaña siempre y cuya sombra es, finalmente, la mía. Y, sin embargo, mucho me ha costado reconocerme allí dentro, habitando ese nombre, morando esa palabra. Yo soy él.

    Felicidades por esa libertad que sentiste al subirte a esos tacos rojos.

    1. Hola Luis,

      Es hermoso lo que escribes, aquí en Guatemala, nos llaman “Huecos”, más adelante escribiré un poco sobre como esa palabra ahora en lugar de ofenderme me hace sentir orgulloso. Sabes? en un pequeño momento pensé que era un grave ERROR hacer esas fotos, sobretod por exponerme de esa manera, pero al final creo que ha sido uno de mis más grande aciertos, porque siempre he dicho, si mi trabajo toca el corazón de alguien, de una sola persona, para mi sería suficiente. Y creo que lo logré contigo, tus comentarios hacen que subirme a los tacones valiera la pena. Un abrazo fuerte desde la “tacita de plata”, Guatemala.

      Doug.

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