¿Y tú, qué sabes del herpes?

El herpes es una enfermedad conocida desde la antigüedad. Un virus que afecta a chicos y grandes y que muchos temen, pero pocos saben cómo prevenir. No te preocupes, que aquí te contamos cinco cosas básicas que tienes que saber acerca del Herpes.

1.- Existen muchos tipos de herpes

Aunque los más comunes son el tipo 1 y el tipo 2. Y aunque antes se decía que el tipo 1 salía del ombligo para arriba y el tipo 2 de la cintura para abajo, de ahí que se le llamaba herpes genital, eso no es siempre cierto. Como dato curioso, debes de saber que la varicela, esa que nos da cuando somos unos inocentes niños, es también causada por una especie de la misma familia.

2.- No todas las infecciones por herpes son por contacto sexual.

Los fuegos labiales, manifestaciones clásicas de herpes tipo 1, no se contraen por vía sexual. De hecho existen miles de formas de contagio, ninguna de las que incluye actos sexuales.

3.- Las lesiones por herpes son fácilmente identificables

Se trata de pequeñas vesículas, es decir, ronchitas con líquido adentro. Son bastante dolorosas, arden, se enrojecen y tardan un rato en sanar, alrededor de una a dos semanas. El contacto con ellas representa un gran riesgo de contagio.

4.- El herpes es controlable

El herpes una vez que llega, se queda. No es curable, sin embargo tampoco va a dar molestias de manera permanente. Entra en un período llamado latencia. Una vez que las lesiones son visibles, se dice que el herpes entra en fase activa. A pesar de que no se va a diseminar de manera natural, lo hará si lo tocas, lo rascas y sobre todo, es fácil de contagiar si otra persona tiene contacto. Existen cremas y tratamientos orales para mantenerlo a raya y, a pesar de que no curan, pueden hacer sus molestias menos intensas.

5.- El herpes no es limitante para la vida diaria

Ni debe ser motivo de discriminación, como cualquier otra infección de transmisión sexual. No es sinónimo de promiscuidad, mucho menos de mal cuidado. Accidentes nos pueden ocurrir a todos y no siempre es posible prevenir. De cualquier manera, el uso de preservativo y el evitar entrar en contacto con las lesiones, o disminuir el ritmo de actividad sexual una vez que se presentan, esperando que termine la fase activa, será suficiente para prevenir transmisión y contagio.
Recuerda, ante cualquier molestia, consulta a tu médico. No te automediques, y evita los remedios caseros. No olvides dar like y subscribirte y venir por más aquí a servicio de agencia yo soy Otto @Frenastenico
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