Uno más, pero nunca uno del montón

Me llamo Gustavo Patiño, bueno… eso ya lo saben, algo que si les quiero dejar claro que tal ves sea uno más, pero nunca uno del montón.. No soy nuevo por acá, tengo 24 años y vivo en Bogotá, Colombia. Trabajo con un colectivo teatral como su productor, me dedico al arte, a la producción artística en general (Fotos, video, teatro, tv, etc), en otra parte de mi vida he sido líder LGBTI, porque nunca me he considerado un activista de los derechos de las personas de los sectores LGBTI, bien o mal, y no es que me quiera creer mucho aunque he tenido reconocimiento por mi trabajo, mis logros, mis amigos y las personas que me rodean.

Uno más, pero nunca uno del montón

Reconocimiento que hace mucha gente me distinga, me salude y sepa un poco más de mi vida.

Pero soy una persona como cualquiera, no soy perfecto, tengo sentimientos, me da hambre y ganas de ir al baño, sudo, me cuesta trabajo escuchar a mi razón cuando me habla el corazón, como dijo Shakira: “no entiendo de fútbol y no me baño los domingos…” En cuestiones del amor, bueno, digamos que me encuentro en el punto en el que no sé si el amor ya llegó y se fue, está por llegar o nunca llegará. He tenido un par de relaciones, lo admito, no soy el santo que creen ni la puta que quisieran, pero en realidad debo confesarles que llevo soltero (Sin ningún tipo de relación seria) desde el 2013. Sí, sí… ya sé que hicieron la cuenta y vieron que voy para 4 años solo.

Uno más, pero nunca uno del montón

Sí, intenté tener algo con alguien el año pasado, pero nunca se dieron las cosas, fueron más las mentiras y falsas ilusiones que otra cosa; eso quedó atrás, sin embargo me hizo reflexionar y pensar en muchas cosas, sé que no soy un persona fácil de entender y mucho menos fácil de conquistar, pero si sé que estoy abierto a conocer a alguien, salir con alguien, quizás de enamorarme y, claro, tener una relación con alguien.

Creo fielmente en una relación de pareja monógama. Sí, yo a pasar de los tiempos que vivimos y el Grindr, creo en la monogamia. Como muchos de ustedes (por no decir todos) he dependido de la tecnología: celular, tablet, pc, iphone, etc. y obviamente de las redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, Grindr, Tinder, Pinterest, Tumblr… en fin, muchas más redes que ustedes conocerán.

Por circunstancias que no vale la pena recordar, llevo un par de meses sin celular y ha sido LO MEJOR QUE ME HA PODIDO PASAR, he descansado del sonido y la vibración constante, he tenido tiempo para ver el cielo, para pensar, para caminar y más importante aún: reflexionar.

Uno más, pero nunca uno del montón

Aunque tengo varias redes sociales personales y debo manejar las del colectivo teatral, me he alejado un poco de ellas, ya han pasado a un segundo plano. Escribir esta columna para mí es una katarsis, una forma de conectarme con personas que quizás están o pasaron por lo mismo que yo. En estos meses de reflexión sin el celular me pude dar cuenta que Whatsapp es uno de los peores inventos, nos ha hecho personas impersonales, monosílabas y sin la capacidad suficiente de decir las cosas, ahora prefieren escribirlas, el peor error de ella es que tú lees las cosas según tu estado de ánimo y eso te hace malinterpretarlas (Rescatando a esas personas con ortografía y adecuado uso de puntuación). Pensamos que en Tinder está el amor y que Grindr estará para toda la vida complaciendo fantasías sexuales, nos hemos vueltos cobardes para tener una cita, nos hemos limitado a expresar lo que sentimos en 140 caracteres, dependemos del número de like’s o de visitas que tenemos, pareciera que fuéramos robots.

Internet y los medios de comunicación son herramientas para reducir las distancias, pero, a la fecha, pareciera que es lo que más distanciados nos tiene de la realidad, estar sin celular me hizo pensar en muchas cosas, como por ejemplo, si alguien se quiere acercar a mí, me quiere conocer porque le gusto, le interesa mi trabajo o cualquier otra cosa, sabrá y encontrará la forma de comunicarse conmigo. Créanme… esa persona sabría que me conecto a las redes sociales en las noches, sabría quienes son mis amigos y por ellos me contactaría, sabría que mis lugares favoritos están en el centro histórico de Bogotá, sabría que me encanta caminar y recorrer los museos, sabría que me encanta la ranchera y la plancha y por eso frecuento mucho “El Perro y la Calandria” (Un bar de Bogotá), eso como para darles un ejemplo y nuevamente hacerme ver como una persona común y corriente.

Uno más, pero nunca uno del montón

Hace poco, empecé a hablar con alguien que conocí por Facebook, duramos varias semanas hablando pero siempre fui yo quien le escribía y mostraba un interés porque nos viéramos personalmente, un día tomé la decisión de no volverle a hablar y esperar que él lo hiciera, es la hora en que no me ha vuelto a escribir. Que esto les haga pensar que cada vez que escribimos a alguien es porque lo extrañamos, y si dejamos de escribir, es porque queremos saber que si nos escribe es porque nos extraña.

Volvamos a tener citas, a encontrar esas cosas que nos gustan, dejemos el celular y las redes sociales un poco, encontrémonos con nosotros mismos y aprendamos de las pequeñas cosas que nos enseña la vida….

Recuerden contactarme y seguirme en Twitter en donde me encuentras con @GapBecquer

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Gustavo Patiño

Made in Colombia, productor artístico nato, recorriendo la ciudad día y noche con @OrgulloLGBT porque me soltaron el collar y nunca atiendo a mi conciencia. Acá encontraras mi vida, mis historias, mis anécdotas y por que no un consejo.

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