Vaginoplastia por inversión peneana

La Vaginoplastia por inversión peneana es un prosedimiento quirúrgico utilizado para la reasignación de sexo contrario en los genitales, es un proceso que genera un desgaste emocional para muchos que lo han realizado y a su vez en el bolsillo, es un paso que no se debe tomar muy a la ligera

Te compartimos este video realizado por la Sociedad Europea de Urología

En Estados Unidos se practican entre 100 y 500 operaciones de reasignación al año y, hasta el momento, resulta más efectivo cuando se realiza de sexo masculino a femenino, por la dificultad de crear un órgano reproductor masculino que funcione completamente.

La reasignación de sexo en Tailandia es uno de los prosedimientos con protección legal y se cuentan con muchos programas de apoyo a la comunidad que desea realizarlo, así como las técnicas más avanzadas

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¿En qué consiste la técnica de inversión peneana?

El procedimiento estándar de la vaginoplastia consiste en realizar una neovagina cutánea mediante la piel invertida del pene y del escroto. El objetivo es crear un complejo genital tan femenino como sea posible tanto desde un punto de vista anatómico como estético y funcional.

La vagina reconstruida tiene unas dimensiones variables que están en función de tres características de la paciente transexual: el tamaño del pene; la elasticidad de la piel; y la altura de la paciente que determina la cavidad para alojar la nueva vagina. Además, el Dr. Mañero y su equipo utilizan el injerto de escroto para aumentar la profundidad vaginal, por lo que la cantidad y tipo de escroto también serán importantes a la hora de determinar la profundida de dicha vagina.

¿Quién puede someterse a la vaginoplastia por inversión peneana?

Será el cirujano junto con su equipo médico quien decida la técnica más adecuada. Aunque, la paciente dispodrá de toda la información para poder tomar parte en la decisión final sobre la técnica a escoger.

Por norma general, en cualquier paciente transexual que, cumpliendo con los estándares asistenciales, decida someterse a una vaginoplastia, ésta será la primera técnica a tener en cuenta. Para poderse someter a una vaginoplastia por inversión peneana la paciente transexual deberá tener un pene con unas dimensiones mínimas ( debe medir más 12 centímetros estirando la piel del pene y contando desde el ángulo peno-cúbico a la punta del prepucio) y una buena calidad de la piel peneana. En todo caso siempre será el cirujano quien debe valorar todas las circunstancias así como el historial médico de la paciente y la idoneidad de la técnica a seguir.

Los preparativos

El abandono del tratamiento hormonal

La paciente deberá abandonar la hormonación unas 4 semanas antes de la intervención, ya que los estrógenos (hormonas femeninas) en sangre aumentan el riesgo de padecer una trombosis venosa profunda (coágulos de sangre en el interior de las venas) con los riesgos y problemas que esto comporta. El proceso de descenso hormonal debe ser progresivo, es decir, la paciente deberá reducir la cantidad de estrógenos de manera paulatina, poco a poco. Durante 4 semanas antes de la intervención, la paciente deberá de abstenerse completamente de tomar ningún tipo de hormonación.

Los efectos de este abandono hormonal serán evidentes para la paciente. Aunque varía mucho de una persona a otra, los síntomas van desde cambios bruscos de humor, mareos y náuseas, hasta la aparición de signos claramente masculinos (vello facial, erecciones involuntarias, etc.). Al poco tiempo la situación se normaliza y el posible malestar desaparece. Cuanto más paulatino es el descenso hormonal, más llevadero es el cambio.

El ingreso

La paciente ingresará un día antes de la intervención en el centro hospitalario. A lo largo de ese día se le realizarán los controles pertinentes y una limpieza de colon (intestino grueso) con la toma de laxantes y preparados antibióticos, ya que durante la cirugía éste queda expuesto a ser lesionado y es preferible que esté limpio y lo más libre de bacterias posible.

La intervención

La vaginoplastia por inversión peneana requiere un ingreso mínimo de una semana, de esta manera el equipo médico puede llevar un mejor control sobre la evolución de la paciente.

La intervención suele durar entre 5 y 6 horas, más los tiempos de preanestesia, preparación de la paciente y recuperación inmediata después de la cirugía. Siempre se realiza bajo anestesia general, exceptuando algún caso excepcional que se realiza bajo raquianestesia.

La operación se inicia abriendo el pene con un corte en la línea media dejando los cuerpos cavernosos y el pedículo vasculonervioso a la vista. Parte del glande se usará para formar el clítoris, mientras que la mayor parte de la piel del pene es recolocada para formar las paredes vaginales. El resto de los elementos peneanos que comprenden los cuerpos cavernosos (cuya función es la erección) y parte de la uretra peneana son eliminados.

La uretra (o conducto urinario) es acortada y se redirige para emerger en su posición normal, esto es justo delante de la nueva apertura vaginal. El exceso de tejido eréctil de alrededor de la uretra se elimina en parte para evitar que aumente de tamaño durante la excitación sexual y pueda así impedir la correcta apertura de la vagina. En los casos en que es posible, el Dr. Mañero utiliza buena parte de la uretra para forrar los labios menores y paredes internas de la vulva vaginal, dándole así una apariencia de mucosa rosácea más semejante a la vulva femenina.

Los cordones espermáticos son seccionados y los testículos, eliminados, aunque la piel del escroto que los envuelve y la piel de las áreas circundantes se usarán para formar los labios mayores y menores. El escroto sobrante, tras reconstruir los labios mayores, se utiliza para formar un tubo de piel que se añade a la porción final del pene para aumentar la profundidad vaginal en algunos centímetros.

El espacio anatómico donde se situará la vagina se encuentra entre la vejiga urinaria y el recto (parte final del intestino grueso). Esta es la parte técnicamente más compleja, pues existe el riesgo de perforar el intestino.

Una vez formado el espacio donde se localizará la vagina, se colocará la piel peneana invertida formando así las paredes vaginales. La profundidad vaginal depende de cada paciente y los elementos que la determinan son la cantidad de piel peneana disponible (que dependerá del tamaño inicial del pene y de la cantidad de piel escrotal para injertar) y la disposición anatómica de los órganos internos, aunque la profundidad debemos intentar que no sea inferior a los 15 centímetros. Una vez fijada la vagina, se coloca un apósito especial que mantiene la piel invertida dentro de la cavidad vaginal hasta que ésta cicatrice.
La siguiente fase de la cirugía consiste en reconstruir el clítoris con la porción de glande que se ha conservado junto con sus nervios y vasos sanguíneos con el objetivo de mantener la sensibilidad y la capacidad de una satisfacción sexual plena. El clítoris se fijará por encima del meato uretral y se realizará un capuchón que lo cubrirá.Esto último se realiza durante la intervención o posteriormente.
La cirugía se finaliza tras reconstruir los labios vaginales: parte de la piel del escroto se convierte en los labios mayores y, si existe piel sobrante, se puede formar dos pliegues adicionales que simulan los labios menores y un capuchón para el clítoris. (En la mayoría de los casos se puede realizar toda la cirugía en un solo tiempo, pero en algunos casos especiales, la cirugía de estética vaginal puede posponerse hasta una segunda intervención).
Después se colocan los vendajes compresivos y dos drenajes que se mantendrán durante las siguientes 48 horas.

La recuperación
El taponamiento vaginal que se coloca durante la intervención se retira en dos fases. La sonda vesical se mantiene hasta el décimo día por lo que la paciente es dada de alta con dicha sonda.
Transcurridos unos siete días desde el ingreso, un miembro del equipo médico le dará el alta médica e instruirá a la paciente en la técnica de la dilatación. Para ello se le proporcionará dos dilatadores de diferentes tamaños.
Una vez en casa, la paciente deberá ponerse en contacto con el facultativo que supervisa su tratamiento hormonal para reiniciarlo (pasado unas 4 semanas) y reajustar la dosis. En ningún caso, la paciente reajustará por sí misma las dosis de hormonación ya que esto podría suponerle problemas de salud.

Posibles complicaciones

Cualquier procedimiento entraña riesgo de complicaciones, las más comunes en este procedimiento son la infección, el sangrado o hematoma y la retención de orina. En el postoperatorio tardío pueden aparecer estenosis vaginal o del introito; estenosis uretral o del meato; fístula recto-vaginal; sufrimiento del clítoris; trombosis venosa o embolias.
Un miembro del equipo médico indicará a la paciente cómo evitar estas posibles complicaciones y cómo actuar en caso de que éstas aparezcan.

Los resultados
Después de la vaginoplastia y de su recuperación, la paciente tendrá una vagina funcional, anatómica, estéticamente similar a la de una mujer biológica. Esta nueva vagina será apta para mantener una actividad sexual satisfactoria, libre de cicatrices dolorosas, con sensibilidad suficiente para proporcionar estímulo erógeno satisfactorio durante las relaciones sexuales.

Texto: Cirugiadegenero.com

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